martes, 3 de enero de 2017

Desesperado: Carlos Joaquín paga alto costo para recuperar imagen de 100 días y exhibe a su financiero


Por: Esmaragdo Camaz

La decisión de bajarle al reemplacamiento es una jugada desesperada y netamente política de Carlos Joaquín ante el evidente desplome de su popularidad y desencanto entre los quintanarroenses. No es casual que esta costosa medida llegue justamente cuando los medios consignan los primeros desastrosos 100 días del “Gobierno del Cambio”. El gobernador va a perder fuertes sumas de dinero que le ingresarían a las arcas de su gobierno a través de impuestos pero no le queda de otra si quiere medio recuperarse ante sus electores. Este es el alto costo económico-político que está pagando por los negocios de su financiero Juan Vergara y de otros funcionarios de su gabinete.

La rueda de prensa de este Martes en Chetumal mostró a un Carlos Joaquín muy serio, no cómodo. A su lado derecho Juan Vergara –con cara de rapaz regañado-, tuvo que dar explicaciones a los reporteros cuando el gobernador así se lo indicó, particularmente en un tema difícil de explicar. ¿Cómo van a hacerle para reponer los millones que dejarán de ganar parcialmente con el reemplacamiento?

¿No que la venta de las placas era indispensable para operar el gobierno?

Esa es la parte más difícil y penosa de este asunto. Es el trago amargo que Carlos Joaquín está pasando. Como se recordará, Juan Vergara aseguró que sin la venta de las placas el gobierno del estado no tendría suficiente dinero para operar. Ahora se ve que eso no es cierto. El poblano nos mintió.

Vergara presentó originalmente en rueda de prensa un ventajoso negocio para venderle placas caras a los quintanarroenses. Las anunció a 1181 pesos, cuando el costo de fabricación de los metales es de 300 pesos, o sea, el poblano le ganaría 881 pesos por unidad, es decir, el 293 por ciento de utilidad. Un negociazo.

Sabiendo el impacto que esto causaría entre la población, Juan Vergara pidió ese día a los reporteros “ayuda” para difundir las “bondades” de su negocio y tomándose atribuciones que no le corresponden lazó la frase “asumo los costos políticos”. Costos políticos que hoy está pagando su jefe el gobernador del estado. Por cierto, a pecios muy altos.

La noticia del negocio de Juan Vergara prendió la mecha en las redes sociales y la gente no tuvo consideraciones con Carlos Joaquín. Al gobernador le dijeron de todo y su popularidad se vino al piso. Esta desmedida ambición por el dinero dio paso al desencanto de los quintanarroenses con su gobernador.

El negocio de Juan Vergara era tan leonino, que incluso ahora con el nuevo precio de 789 pesos anunciado hoy por Carlos Joaquín, el gobierno del estado todavía le va a ganar más del 100 por ciento de utilidad a cada placa.

Las “estrategias” de Juan Vergara están metiendo en problemas al gobernador. El gobierno no es una empresa. La función del Estado no es generar riqueza ni tampoco retener un superávit forzado. Incluso el Gobierno tiene que gastar para hacer circular la economía, pues esa es una de sus funciones.

La rueda de prensa de hoy era un hit seguro para el gobernador. Por fin le dijo a la gente lo que quería escuchar, más en un día como hoy cuando el tema del gasolinazo y las alzas de la luz y el gas son el martirio de las familias, no sólo quintanarroenses, sino de todo el país.

Sí, fue un hit para el mandatario. Pero si quizá hoy que cumple los primeros 100 días de su gobierno tuviera algo bueno qué infórmele a los quintanarroenses, probablemente no hubiera tenido que sacrificar las sumas que va a perder también gracias a la falta de pericia de su financiero Juan Vergara.

El poblano dice que asume los costos políticos de sus medidas. Se ofrece sin que nadie se lo pida y en realidad sólo habla de dientes para afuera. A Juan Vergara le molesta la crítica y asume que por ser el financiero de Carlos Joaquín y tener acceso a los recursos del estado puede hacer uso de ellos en beneficio de su imagen. Está equivocado.

Juan Vergara es un empleado, un sub alterno, un burócrata pues. Hoy fue exhibido públicamente por el gobernador. Este es buen momento para razonar sobre el hecho de que este personaje tiene en sus manos miles de millones de pesos del erario de los quintanarroenses. Quizá Carlos Joaquín debería empezar a considerar deshacerse de él, pues como ya se ve, no es un tipo confiable.

Lo rescatable de todo esto es que el público quintanarroense quizá tome de buena manera esta reducción del costo del reemplacamiento, una medida que se entendió como una obligatoriedad dictada por la SCT, pero no como un negocio desproporcionado del gobierno, pues la gente se pregunta por qué no dar los metales al costo en vez de hacer negocio con ellos.

La decisión que tomó Carlos Joaquín de bajarle el precio al reemplacamiento es más que meritoria, un tanto forzada. También coyuntural. Las marchas de ayer Lunes en Chetumal y las manifestaciones y bloqueos carreteros de hoy en Cancún son una alerta que el mandatario supo interpretar. Y aunque estas manifestaciones están centradas en el gasolinazo, también hacían mención al rechazo del reemplacamiento.

Es de humanos corregir y hoy Carlos Joaquín se vio más humano. Más firme también. Más gobernador. 

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