miércoles, 17 de mayo de 2017

Asesor de Remberto: El expediente del teniente coronel Julián Leyzaola


Por: Esmaragdo Camaz 

En 2015 el teniente coronel Julián Leyzaola le declaró a El Universal que ya no quería ser policía: "Regresar a ser policía sería un retroceso". Esta frase la dijo durante una entrevista con motivo de su lanzamiento a la política y al anunciar sus intenciones de contender por la presidencia municipal de Tijuana, lugar del que fue jefe policíaco y de donde –se dice- acabó con la delincuencia organizada, aunque al parecer no por mucho tiempo. Un año más tarde -en Mayo de 2016-, o sea el año pasado, el hoy asesor del alcalde cancunense contendió sin éxito por el partido Encuentro Social como candidato a la presidencia municipal de Tijuana. Pero esta vez se contradijo al declararle al diario El País: "Prefiero andar en la calle echando bala que andar en la política, es más fácil". Ahora Remberto entrega este personaje a los cancunenses para que nos cuide. Dios nos agarre confesados... 

El militar retirado Julián Leyzaola aparece en cinco recomendaciones emitidas por violaciones de derechos humanos en Tijuana y doce en Ciudad Juárez. Algunas de las víctimas de tortura son policías que tuvo a su cargo, ha informado el diario El País sobre el "polémico" policía que ya no quería ser policía y que terminó en la política para después querer regresar a las calles a echar bala. 

Las 17 recomendaciones en contra que Julián Leyzaola carga a cuestas las fundamenta en una frase que también suele declararle a los medios de comunicación: “Los derechos humanos no funcionan ni son efectivos. Los delincuentes tienen más derechos que las víctimas”. 

Uno de los méritos que más destacan los promotores de Leyzaola y que viene incluido en el comunicado oficial del gobierno municipal de Remberto Estrada y que es una especie de presentación en sociedad del militar, es que el teniente coronel retirado salvó la vida después de ser tiroteado en varias ocasiones mientras servía como jefe de la Policía de Tijuana, lesiones que al final lo postraron en una silla de ruedas. 

Además de brabucón y de su poco apego a los Derechos Humanos, el teniente coronel también es ligerito de boca. En Tijuana lo identifican como el jefe policíaco que le gritaba "mugrosos" a los delincuentes y los amenazaba con "arrancarles la cabeza". 

Remberto Estrada no dejó claro cuáles serán las funciones de este nuevo "asesor de Seguridad Pública", pero a juzgar por la pomposa presentación del militar, da la impresión de que se trata del nuevo jefe de la policía de Cancún o algo así como el cerebro detrás del primer mando de la corporación. En un segundo plano el alcalde designó a Alejandro Rodríguez Zepeda "responsable titular interino" de la Secretaría Municipal de Seguridad Pública y Tránsito. O sea no hay un secretario del ramo.  

La llegada de este perfil militar a la policía de Cancún nos recuerda a un símil que estuvo al cargo de esa corporación durante la administración de otro alcalde verde. El ex alcalde Juan Ignacio García Salvidea designó al frente de la Policía también a un coronel, a Miguel Ángel Quintana Morales, quien terminó con un final desastroso, igual que el Chacho. Ambos en prisión. El coronel retirado fue requerido por el Ejército y la PGR acusado de tener ligas con el narcotráfico y el ex presidente municipal fue recluido por malversación y desfalco de fondos púbicos.  

Y más recientemente Quintana Roo vivió los efectos también de un militar bocón, bravucón, bueno para echar bala, como él mismo se autodefinía. Bibiano Villa fue presentado en sociedad por el hoy ex gobernador Roberto Borge Angulo con bombo y platillo. Y poco tiempo después ya no sabía cómo librarse de él por la cantidad de problemas en que se metió en temas como Derechos Humanos, excesos entre los mandos, múltiples quejas de sus subordinados por violaciones a sus derechos y finalmente por la muerte de un subalterno en condiciones muy dudosas. Al final tanto el ex gobernador como su jefe policíaco terminaron también mal. 

La llegada de un nuevo militar retirado con un perfil como el de Julián Leyzaola no presagia nada bueno. En un momento tan difícil en materia de Seguridad Pública, Cancún requiere un jefe policíaco serio, experto en la materia y sobre todo dedicado exclusivamente a su trabajo y no a las lides políticas ni a los reflectores.

Ojalá que Cancún no tenga que padecer una vez más los efectos de una decisión equivocada en materia de Seguridad Pública. La historia reciente nos demuestra que ese tipo de efecto también impactará al presidente municipal en turno.

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