viernes, 24 de noviembre de 2017

El negocio de Remby: Contrato de 500 MDP de luminarias para empresa fraudulenta de Monterrey


Por: Esmaragdo Camaz

Cancún.- Remberto Estrada entregó un contrato de 500 millones de pesos a una empresa que tiene múltiples demandas por incumplimiento de servicios de alumbrado público en varios Ayuntamientos del país. Se trata de la empresa CELSOL, mismas que después cambió a “Óptima Energía”, de Enrique Gómez Junco Blancq-Cazaux, un ingeniero regiomontano que se promueve ante sus clientes como una especie de “científico creador” de un “sistema” de ahorro de energía. El modus operandi de este sujeto es pactar con presidentes municipales jugosos contratos que excedan el tiempo de mandato del alcalde firmante y el siguiente presidente municipal tiene que pagar una pesada carga que no contrató.

La empresa CELSOL S.A de C.V. nació en Monterrey en 1988 como un proveedor dedicado al desarrollo, fabricación y comercialización de sistemas solares. Pero tras múltiples demandas de Ayuntamientos defraudados por incumplimiento de servicios, la empresa cambió de nombre a “Óptima Energía” y se creó una nueva imagen como una “Energy Service Company” (ESCO), y de ahí le surgió la idea a su creador, Enrique Gómez Junco, de presentarse como la primera compañía en trabajar con Ayuntamientos bajo el esquema de “Contratos sobre Resultados”, una engañosa fórmula que le facilita a sus clientes, los presidentes municipales, justificarse ante la opinión pública bajo el argumento de que no necesitan hacer “inversión inicial”.

El periodista Andrés Oppenheimer, quien entrevistó a Gómez Junco en 2016 en una especie de video promocional colgado en YouTube, definió el concepto de “Óptima Energía” (CELSOL) de esta forma: 

“La empresa le regala servicios de alumbrado más eficiente a las ciudades, a los municipios a cambio de que estos le paguen un porcentaje de lo que ahorran en energía, no de lo que ganan, de lo que ahorran”.


Pero ya en los hechos, las maravillas que CELSOL ofrece a los Ayuntamientos no son más que espejitos. Tampoco es el caso de presidentes municipales incautos que caen en las redes del lobo. No, más bien es una red de complicidad donde los participantes, entre ellos los regidores de los Cabildos firmantes, también se convierten en parte de este tipo de jugosos “acuerdos”.

Los casos de incumplimiento de CELSOL son múltiples en diversas ciudades del país, especialmente del norte y del Pacífico.

El caso Ensenada, Baja California

En Ensenada, Baja California, el actual presidente municipal, Marco Antonio Novelo Osuna (PRI), abrió una investigación contra CELSOL. Éste alcalde heredó de su antecesor, Gilberto Hirata Chico (PRI), un contrato leonino firmado en 2015 por 252 millones de pesos por la instalación de 25 mil lámparas. 

“La empresa ganadora del contrato de arrendamiento –dado en abril de 2015 por la administración que encabezó Gilberto Hirata- no ha recibido pago alguno ya que el servicio todavía no funciona a más del 90%, tal y como lo establece el convenio” que cede por 10 años el servicio municipal a la sociedad mercantil”, dice la demanda del Ayuntamiento de Ensenada.

Hoy el presidente municipal Novelo Osuna se niega a continuar pagando la pesada carga de 252 millones de pesos que le heredó su antecesor.

El caso General Zuazua, Nuevo León

En el Municipio de General Zuazua, Nuevo León, “el millonario plan para iluminar al Municipio es un negocio oscuro: la empresa contratada tiene pleitos legales por incumplimiento en proyectos similares”, advertía en 2014 una cita periodística intitulada “Zuazua firma contrato a Ciegas” publicada por Reporte Índigo.

Pese a esa advertencia, el entonces presidente municipal de General Zuazua, José Luis Martínez Gutiérrez (PRI), otorgó un contrato por 10 años a CELSOL, S.A.P.I. de C.V. para el suministro e instalación de hasta 4 mil 500 lámparas LED y 70 lámparas de inducción magnética para alumbrado público, avalado en diciembre de 2014 por el Congreso de Nuevo León.

El caso Cadereyta, Nuevo León

Apenas en septiembre pasado, el presidente municipal de Cadereyta, Nuevo León, Santiago Preciado Robles (PAN), se vio forzado a firmar un contrato millonario con CELSOL, S.A.P.I. de C.V. para “la modernización del alumbrado público”. El alcalde en funciones no pudo deshacerse del leonino contrato de 234 millones de pesos por 12 mil 993 luminarias pactado y firmado en 2012 por el ex presidente municipal, Eduardo de la Garza Leal (PRI).

Cabe destacar que una vez terminado el periodo de Garza Leal, su sucesor, el ex presidente municipal José Arizpe Téllez (PRI), heredó el millonario contrato con CELSOL y aún hoy, el presidente municipal en funciones, Santiago Preciado Robles (PAN), no pudo deshacerse de él porque la empresa lo demandó pese a que actualmente el alumbrado público de Cadereyta -en manos de CELSOL- tiene fallas en un 40 por ciento.

El caso Tijuana, Baja California

El caso de Tijuana es todavía más extremo. El presidente municipal en funciones, Juan Manuel Gastélum Buenrostro (PAN), promueve un proyecto en calidad de “urgente” por mil 403 millones 031 mil 205 pesos para la “solución a la problemática del servicio de alumbrado público”. Es una concesión en proceso que pretende deshacerse del contrato heredado por su antecesor, el ex presidente municipal, Jorge Astiazarán Orci (PRI).

Resulta que en Abril de 2016 -meses antes de salir- Astiazarán Orci (PRI) le entregó a CELSOL SAPI de CV un contrato por 94 millones 766 mil 855.81 pesos para instalar luminarias en Tijuana en los años siguientes. Para Noviembre de ese mismo año el nuevo alcalde Gastélum Buenrostro (PAN) se encontró con la “herencia” de su contraparte saliente.

Gastélum Buenrostro desconoció por completo el contrato firmado por su antecesor y ahora -en cualquier momento- CELSOL podría demandar al Ayuntamiento de Tijuana, como ya lo ha hecho antes en otros municipios, éste el modus operandi de Enrique Gómez Junco Blancq-Cazaux.

El caso Acapulco, Guerrero

En Acapulco, el ex presidente municipal del PRI, Manuel Añorve Baños (2011-2012) firmó un contrato con CELSOL, S.A.P.I. de C.V. para instalar 44 mil luminarias en diez años. Su sucesor, el ex presidente municipal Luis Walton (MC), le puso en 2013 una demanda a Óptima Energía -el nombre comercial de la empresa regia- por ofrecer servicios deficientes de iluminación.

Y en febrero de 2015, CELSOL le puso al ex presidente municipal Luis Walton una denuncia penal por robo de luminarias.

En medio de este embrollo, el presidente municipal de Acapulco en funciones, Evodio Velázquez Aguirre (PRD), todavía carga con esta herencia y el tema del alumbrado público es cada vez más incierto en ese polo turístico otrora vigoroso y hoy agonizante por la ola delictiva a gran escala.

El caso Cancún

Hasta aquí algunos de los casos fallidos de CELSOL con diversos Ayuntamientos. Ahora la empresa de Enrique Gómez Junco Blancq-Cazaux apunta hacia los municipios del sur-sureste y se le ocurrió empezar con Remberto Estrada.

El presidente municipal de Cancún es ineficiente y no es transparente, por decir lo menos. Y de este asunto con CELSOL difícilmente saldrá algo bueno. Remberto Estrada va a heredar este leonino contrato de 500 millones de pesos a su sucesor, a quien ni siquiera conocemos todavía.

Los antecedentes de este formato de heredar millonarios contratos de CELSOL a futuros presidente municipales es un desastre, según se puede observar en el histórico descrito arriba. Y el caso de Cancún no tiene porqué ser diferente.

En todos los casos donde CELSOL ha fallado, los alcaldes salientes, en Cancún Remberto Estrada, pactan millonarios contratos y se van libres de consecuencias, pues le dejan la pesada carga al próximo alcalde entrante.

Antecedentes de Remberto  

Como alcalde de Cancún, Remberto Estrada hizo su primer negocio con la renta de patrullas para la Policía, unidades que jamás han sido vistas completas por nadie. Ni los diputados locales, que ya pidieron que se las junten todas un día, han sido capaz de ver todos los vehículos juntos. Se desconocen los términos de la negociación y hasta hoy prevalecen las dudas sobre montos, comisiones y beneficios para los participantes en ese “acuerdo”.

Otros negocios de Remberto son conocidos a medias, pues el Ayuntamiento de Benito Juárez no practica la transparencia. Y si se le pregunta al edil, siempre tiene excusas para evadir los cuestionamientos. El alcalde de Cancún es opaco y en la práctica es contrario a la obligatoriedad actual de transparentar los fondos públicos.

En el caso específico de CELSOL, Remberto no dio a conocer el contrato al público. Incluso emitió un boletín de prensa con un pequeño párrafo sobre el tema a manera de ocultar el millonario contrato, pues el texto es literalmente inentendible.

“Además, votaron por unanimidad la aprobación, autorización y ratificación del contenido del dictamen legal, técnico, administrativo y financiero, así como de la resolución y fallo emitidos por el Comité Técnico Dictaminador al amparo de la licitación pública nacional MBJ-CDT-001-2017, correspondiente a la concesión de la prestación del servicio de alumbrado público en el municipio”.

En conclusión, el contrato con CELSOL es un negocio oscuro del presidente municipal Remberto Estrada. El Congreso de Quintana Roo debe aprobarlo para que entre en funciones pues la contratación es por 20 años y es superior al periodo de gobierno del alcalde, quien ya termina el próximo año y aún si logra reelegirse por tres años más como es su intención, la vigencia del contrato es demasiado larga como para que la aprobación del Cabildo de Benito Juárez sea suficiente.

Con estos antecedentes de las fallas e incumplimiento de CELSOL no es muy difícil imaginar cuál va a ser el resultado del negocio de Remberto Estrada con esa empresa, negociación en la que el dinero del público está en juego.

Todavía hay tiempo de evitar este irregular negocio y los diputados locales, representantes de los ciudadanos, tienen la última palabra. 

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