lunes, 22 de abril de 2013

Los vigilantes mayas; hombres cuidan todo el tiempo la Iglesia del principal Centro Ceremonial de la Cultura Maya (foto-reportaje)


Hasta 30 hombres están cuidando permanentemente la Iglesia de Tixcacal Guardia, en Felipe Carrillo Puerto. Este es el principal de los cuatro centros ceremoniales de la Cruz Parlante de la Iglesia Maya, una mezcla de las más antiguas creencias de los mayas y el catolicismo.


Por: Esmaragdo Camaz

El lugar, ubicado unos 30 kilómetros al poniente de la cabecera municipal de Felipe Carrillo Puerto, en la Zona Maya de Quintana Roo, no tiene una población mayor a 2 mil personas, y aquí no hay opulencia qué mostrar.

Sin embargo, Tixcacal Guardia posee tesoros muy valiosos en el interior de su modesta Iglesia, que no son tampoco como suelen ser las edificaciones del catolicismo, pues aquí los objetos de este recinto no son de valor comercial, sino reliquias de valor histórico y espiritual.

Esta Iglesia es una pequeña palapa con techo de guano, con dos puertas al frente, cerradas siempre y protegidas con una cadena que sirve para enganchar en ella dos candados.

Nadie puede entrar a este lugar.

Y para asegurarse que las piezas que se encuentran al interior de la Iglesia no sean descubiertas o profanadas, los habitantes de las comunidades mayas se organizan para participar en guardias que cuidan en todo momento este centro ceremonial.

Los vigilantes llegan de diversos puntos del municipio de Felipe Carrillo Puerto y permanecen en este lugar una semana. Una vez concluido este tiempo, otro grupo lo releva, y así sucesivamente.

Cada uno de estos vigilantes viene aquí dos veces al año a quedarse una semana a cuidar la Iglesia.

Ninguno de ellos obtiene pago económico por este trabajo. Lo hacen porque es parte de sus creencias.

Cada uno de estos grupos que vigilan el entro ceremonial tiene una conformación jerárquica, liderada por un Capitán, comandantes, al menos dos rezadores, y el resto del contingente que está dedicado también a la vigilancia del lugar.

Cada uno de estos hombres trae desde sus comunidades algunos víveres que les sirven para hacerse de comer durante la semana que permanecen en este lugar. Otros traen consigo algún dinero que comparten para la compra de algunos alimentos.

Eventualmente, algún visitante también realiza alguna aportación económica que sirve para la alimentación del grupo vigía.









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¿Pero qué hay en el interior de la Iglesia que estos hombres cuidan tan celosamente?

“Nuestras imágenes, la Virgen de Guadalupe y nuestra fe”, dice en lengua Maya, Paulino Dzids Poot, el Capitán del grupo.

Se dice que aquí hay una Cruz de madera que está hecha del mismo árbol de la Cruz Parlante, se le pregunta al Capitán.

Esquivo, se sale por la tangente y cambia del tema.

La Cruz Parlante, de cuerdo a las creencias de los mayas quintanarroenses, es una pieza de caoba que les habló a los habitantes de esta parte del país y ello los impulsó para sublevarse contra el opresor, lo que se conoce como la Guerra de Castas.

Por eso los mayas le rinden tributo y adoración a la Cruz Parlante. El 3 de Mayo es el día principal de esta celebración, misma que data desde el Siglo XIX.

Además del resguardo de la Iglesia, los vigilantes mayas también prestan a la comunidad servicios religiosos, por ello se hacen acompañar de al menos dos rezadores, quienes asisten a los fieles con bautizos y otras liturgias religiosas.

En los últimos días de Abril, cuando los fieles llegan aquí por cientos de diversas partes de la Zona Maya para celebrar el 3 de Mayo a la Cruz Parlante, los dignatarios mayas y sus comitivas también arriban a este lugar.

Para ello existen los “Cuarteles” en los alrededores del Centro Ceremonial, que son una especie de viviendas en las que éstos personajes se hospedan, sin ningún costo.

Esta infraestructura fue creada por la misma comunidad para albergar en ella a sus líderes religiosos.

Aún durante los festejos de la Cruz Parlante, las cámaras no son permitidas en el interior de la Iglesia, sólo los dignatarios mayas pueden ingresar a ese lugar y salvo que ellos lo decidan y por razones especiales, apenas algunos han podido conocer cómo es el interior de ese lugar.

Las creencias y costumbres de los Mayas están llenas de misterio, el celoso resguardo de la Iglesia de Tixcacal Guardia esta es una de ellos.  

*Traductor Maya-Español y Guía: Moisés Canté

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