miércoles, 24 de abril de 2013

Pez Diablo amenaza frontera Sur; reportan un ejemplar en estado de gestación; destruye flora y fauna de los ríos y otros cuerpos de agua


Chetumal.- El Río Hondo, frontera natural México-Belice, está en peligro de registrar la introducción de un nuevo pez invasor, se trata del Plecos, también llamado Pez Diablo, advirtió Juan Jacobo Schmiter, investigador del Colegio de la Frontera Sur, quien explicó que esta especie no sólo destruye la flora de las orilla de los ríos, sino que aleja a otros peces que representan la base económica de miles de pescadores que viven de estos cuerpos de agua.

Dijo que la captura de un segundo ejemplar en el Río Bravo, afluente del Río Hondo, podría ser una hembra en estado de gestación, según datos del departamento de Pesca de Belice, lo cual amenaza el ecosistema de este afluente de agua que desemboca en la bahía de Chetumal, santuario del Manatí.

“Los colegas del departamento de pesca de Belice localizaron un segundo ejemplar como resultado de su campaña de difusión, también entre su población les llama la atención de un segundo ejemplar, con el primero sólo se contó con una fotografía en la parte alta del Río Bravo, tributario del Río Hondo, el segundo se capturó vivo, el ejemplar se mantiene vivo en acuario como referencia, no se ha hecho ninguna disección, pero se aprecia que su abdomen esta distendido y podría ser una hembra con huevos”.

El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), con antelación había emitido una alerta a las autoridades ambientales estatales y municipales para implementar acciones conjuntas y contrarrestar la propagación del Pez Diablo a esta agua, al detectarse por primera vez al Plecos en un área colindante al caudal de la ribera, sin embargo, han resultado nulas las advertencias.

Por ello, en acuerdo binacional, autoridades de pesca y especialistas ambientales ya planean en el próximo mes, época de mayor estiaje en la región, realizar una expedición para la búsqueda y erradicación con químicos de degradación natural, de este pez invasor que podría ya estar reproduciéndose en este cuerpo de agua.

“En caso dado podríamos intentar desfaunar estos estanques por medio de un ictiosida, rotenona o aceite de clavo, que es un anestésico o algún recurso químico para desfaunar estos estanques sin riesgo que vaya más abajo y que vaya a desgraciar otra comunidad natural, es una amenaza más concreta, ya es mucha más cerca del Río Hondo, ya se verifica el registro y la esperanza de que esto es arriba de la cortina de la pequeña presa que tiene la comunidad menonita en Blue Creek, entonces es probable que todavía no haya llegado al cauce del Río Hondo, pero nos muestra que la amenaza es muy concreta, que tenemos que tomar medidas de prevención”.

Actualmente el Pez Diablo constituye un problema ambiental catastrófico en las cuencas del Usumacinta y el Balsas, entre otros ambientes de agua dulce en México, al elaborar sus nidos en las riberas de los cuerpos de agua en tal densidad, que aceleran la erosión de las orillas y causan la destrucción de la vegetación del fondo, además desplazan físicamente a otras especies por la falta de fuentes de alimento, como mojarras y bagres nativos, que son sumamente territoriales.

Esta especie se ha convertido en una seria amenaza para los ecosistemas acuáticos del sureste mexicano, según reconocen especialistas y autoridades, pues en ríos, lagos y presas del país, el Pez Diablo se comporta como tal: como no tiene depredadores naturales, ha desplazado a especies nativas, lo que representa un serio riesgo no sólo para la ecología, sino para la sobrevivencia de miles de pescadores.

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