domingo, 14 de junio de 2020

Expedientes X: ¿Y si el Tren Maya cae?


Expedientes X 14 de Junio 2020.- ¿Y si el Tren Maya cae?... El Tren Maya de AMLO va a correr sobre la autopista Cancún-Tulum, la misma que se ha desplomado en dos ocasiones por dos enormes socavones -más bien dos cráteres- en un periodo de apenas cinco años. La primera ocasión sucedió la madrugada del 27 de Agosto 2015 en el tramo Cancún-Playa del Carmen a la altura del Hotel Iberostar (KM 309) cuando la carpeta asfáltica venció y se generó un gran hueco de 30 metros de largo y 2 metros de profundidad. Ese día el tráfico quedó paralizado entre las dos ciudades. Por suerte no hubieron vidas que lamentar. Y la segunda ocasión sucedió ayer sábado 13 de Junio 2020 a las 11 horas en el tramo Playa del Carmen-Tulum a la altura del Hotel Royal Tulum cuando una vez más el pavimento venció, ahora generando un enorme hueco de 600 metros cuadrados. Tampoco hubieron víctimas que lamentar en esta ocasión. ¿Pero qué sucedería si en el momento en que el Tren Maya pase por la Riviera Maya el suelo se ablanda y se abre un socavón del tamaño que ya hemos visto? Y si fuera así, ¿habrían vidas que lamentar?...

En Quintana Roo sabemos que debajo de la Riviera Maya corren ríos subterráneos. Existe bajo tierra un complejo sistema de cavernas y cenotes que debilitan la consistencia del suelo y éste tarde o temprano se ablanda, como ya lo hemos visto en dos ocasiones.

Los cuerpos de agua bajo el suelo de la Riviera Maya y otras grandes extensiones de Quintana Roo son una advertencia de lo que podría suceder si sobre ellos corre un pesado, muy pesado vehículo como lo que será el Tren Maya.

El director de Fonatur, Rogelio Jiménez Pons, se ha apresurado a decir que ya tienen una solución para este problema y que cuenta con los estudios de suelo y del subsuelo de la Riviera Maya, aunque no ha dado los detalles.

Rellenar con concreto miles de metros cuadrados de cavernas, cenotes y otros cuerpos de agua subterráneos supone un severo golpe al medio ambiente con consecuencias imposibles de pronosticar. Pero un impacto de ese tamaño a la naturaleza supone algún tipo de respuesta de la misma. 

¿No es momento de parar ese proyecto?

¿Los impulsores y creadores del Tren Maya no podrían buscar otro lugar por dónde verter las miles y miles de toneladas de concreto y metal que van a tender a lo largo de kilómetros y kilómetros?

Los ejidatarios, los ambientalistas y las comunidades mayas no quieren el Tren Maya. Este proyecto va a destruir el medio ambiente como nunca antes se ha visto, no sólo en Quintana Roo, sino en el resto de la selva del sur del país.

Con éste último socavón del sábado quizá ahora es el momento de prender las alarmas.

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