Aeropuerto de Tulum: Pérdida de operaciones de aerolíneas y falta de rentabilidad a casi dos años de su inauguración
Desde su apertura, varias aerolíneas internacionales han decidido suspender o cancelar sus operaciones en Tulum.
Tulum.— A casi dos años de su apertura el 1 de diciembre de 2023, el Aeropuerto Internacional de Tulum “Felipe Carrillo Puerto” (TQO) enfrenta un panorama desalentador. Anunciado como una joya de la infraestructura del sureste mexicano, este proyecto insignia del gobierno de Andrés Manuel López Obrador pretendía consolidarse como una alternativa al saturado Aeropuerto Internacional de Cancún y potenciar el turismo en la Riviera Maya. Sin embargo, la realidad es otra: aerolíneas internacionales han abandonado el aeropuerto, las que permanecen han reducido drásticamente sus frecuencias, y la rentabilidad sigue siendo una meta lejana. ¿Qué salió mal en este ambicioso proyecto?
Un inicio prometedor opacado por la realidad
Con una inversión de 19,200 millones de pesos y construido en un tiempo récord por ingenieros militares de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), el Aeropuerto de Tulum fue diseñado para manejar hasta 5.5 millones de pasajeros anuales y 32,000 operaciones. En su primer año, superó expectativas al movilizar 1.07 millones de pasajeros y registrar 8,500 operaciones, cifras que parecían augurar un futuro brillante. No obstante, el entusiasmo inicial se ha desvanecido. En 2025, el aeropuerto enfrenta una crisis de conectividad y confianza por parte de las aerolíneas, lo que pone en duda su viabilidad a corto y mediano plazo.
Aerolíneas que abandonan el barco
Desde su apertura, varias aerolíneas internacionales han decidido suspender o cancelar sus operaciones en Tulum, citando baja demanda, falta de rentabilidad y problemas logísticos. Entre las que han abandonado el aeropuerto se encuentran:
Air Canada: La aerolínea canadiense anunció una reducción significativa de sus operaciones para la temporada de invierno 2025-2026, cancelando rutas desde Ottawa (YOW) y Quebec (YQB), y reduciendo los vuelos desde Montreal (YUL) de cinco a tres semanales. Solo la ruta desde Toronto (YYZ) se mantiene con cuatro frecuencias semanales. Mark Galardo, vicepresidente de Air Canada, señaló que “hay mucha grasa en ese mercado” y que Cancún ofrece mayor rentabilidad.
Avianca: La aerolínea colombiana suspendió su ruta directa desde Bogotá (BOG) a Tulum, inaugurada en diciembre de 2024 con tres frecuencias semanales, a partir del 3 de julio de 2025, debido a una demanda insuficiente.
Copa Airlines: La panameña suspendió temporalmente sus vuelos desde el Aeropuerto Internacional de Tocumen en Panamá, redirigiendo recursos a destinos más rentables. Esta decisión, tomada el 4 de noviembre de 2024, marcó un hito al ser una de las primeras aerolíneas regulares en abandonar Tulum.
Spirit Airlines: La aerolínea de bajo costo estadounidense pospuso sus planes de operar en Tulum tras un inicio ambicioso en 2024, cuando proyectaba 60 vuelos y más de 10,000 pasajeros solo en abril. La suspensión se atribuye a una reevaluación de la rentabilidad.
Discover Airlines: Filial de Lufthansa, esta aerolínea decidió trasladar su ruta de Frankfurt a Cancún para el invierno 2025-2026, citando problemas de transporte terrestre y largos tiempos de traslado en Tulum.
Además, Volaris, aunque expresó interés inicial, no ha confirmado operaciones en Tulum, lo que refuerza la percepción de que el aeropuerto no logra consolidar su atractivo.
Reducción de frecuencias
Las aerolíneas que aún operan en Tulum han optado por un enfoque conservador, reduciendo frecuencias o convirtiendo al aeropuerto en un destino estacional:
United Airlines: Canceló su ruta desde Boston (BOS) y detuvo planes para conectar con Denver (DEN). Sus vuelos desde Houston (IAH) y Nueva York (Newark, EWR) se han reducido, priorizando un modelo estacional.
American Airlines: Aunque mantiene rutas a Dallas/Fort Worth (DFW), Charlotte (CLT), y Miami (MIA), ha ajustado frecuencias, operando en algunos casos solo durante temporadas altas.
Delta Air Lines: Su ruta diaria desde Atlanta (ATL), iniciada en marzo de 2024, permanece estable, pero no ha expandido operaciones, lo que sugiere cautela.
WestJet: La canadiense opera solo dos vuelos semanales desde Toronto y uno desde Calgary para el invierno 2025-2026, una programación limitada en comparación con Cancún.
Por el lado nacional, aerolíneas como Aeroméxico, Viva Aerobus, y Mexicana de Aviación mantienen operaciones desde destinos como Ciudad de México (AICM y AIFA), Monterrey, Guadalajara, y Tijuana. Sin embargo, también han ajustado frecuencias en temporadas bajas, lo que refleja una demanda fluctuante.
¿Por qué el declive? Factores clave
Varios factores explican la pérdida de aerolíneas y la reducción de operaciones en Tulum:
Ubicación y problemas logísticos: Situado a 20 km del centro de Tulum, el aeropuerto carece de una circunvalación eficiente y opciones de transporte terrestre adecuadas. Los traslados en taxi, con costos de 1,000-1,300 MXN, y la escasa oferta de autobuses generan tiempos de viaje prolongados, desincentivando a los pasajeros frente a la experiencia más fluida de Cancún.
Competencia con Cancún: A solo 125 km, el Aeropuerto Internacional de Cancún movilizó 30.3 millones de pasajeros en 2022 y sigue siendo el principal hub de la Riviera Maya. Su infraestructura consolidada, mayor oferta de transporte, y conectividad internacional lo convierten en la opción preferida.
Costos operativos elevados: Las tarifas para transportistas (933 MXN en 2025) y otros costos operativos han sido criticados por encarecer la experiencia para pasajeros y aerolíneas. Aunque el aeropuerto ofrece incentivos, como descuentos del 40% en la Tarifa de Uso Aeroportuario (TUA), estos no han sido suficientes para retener a las aerolíneas.
Baja demanda: La capacidad aérea inicial parece haber sido sobredimensionada. Las aerolíneas probaron rutas con entusiasmo, pero las reservas y factores de ocupación no cumplieron expectativas, especialmente en temporadas no pico.
Infraestructura y percepción: Aunque moderno, el aeropuerto enfrenta críticas por su gestión a cargo de la Sedena, similar a la del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). La falta de una estrategia comercial robusta y la percepción de ineficiencias logísticas han mermado la confianza de las aerolíneas.
Rentabilidad: un sueño lejano
El costo de construcción del aeropuerto, 19,200 MDP, contrasta con los ingresos generados. Estimaciones basadas en el tráfico de pasajeros (1.07 millones en el primer año) y la TUA (aproximadamente 650 MXN por pasajero, con descuentos del 40%) sugieren ingresos de 417-556 MDP en 2024 por este concepto, más unos 425 MDP por servicios aeroportuarios (8,500 operaciones a 50,000 MXN cada una). Sumando ingresos comerciales (estimados en 100-150 MDP), el total ronda los 1,000 MDP en el primer año. Para 2025, con un posible aumento a 1.5-2 millones de pasajeros, los ingresos acumulados hasta agosto podrían alcanzar 1,500-2,000 MDP.
Esto deja un déficit de 17,200-18,200 MDP respecto al costo inicial, un panorama común en aeropuertos nuevos, pero agravado por la salida de aerolíneas y la reducción de operaciones. La rentabilidad a corto plazo es inviable, y a largo plazo dependerá de resolver los problemas logísticos y aumentar la demanda.
Un proyecto con potencial, pero mal ejecutado
El Aeropuerto de Tulum tenía todo para ser un éxito: una ubicación estratégica cerca de un destino turístico de renombre, integración con el Tren Maya, y una infraestructura moderna. Sin embargo, su gestión militarizada, la falta de una estrategia comercial sólida, y la incapacidad para competir con Cancún han frustrado sus ambiciones. La Sedena, aunque eficiente en la construcción, no ha demostrado la misma destreza en la operación comercial, un problema que también aqueja al AIFA.
La salida de aerolíneas como Air Canada, Avianca, Copa, Spirit, y Discover Airlines, junto con la reducción de frecuencias de United, American, Delta, y WestJet, es un síntoma de un problema estructural: Tulum no ha logrado diferenciarse como destino independiente. La dependencia del turismo de Cancún, sumada a los desafíos logísticos, ha hecho que las aerolíneas prefieran la seguridad del hub establecido.
El gobierno ha intentado mitigar la crisis con incentivos, pero estos parecen insuficientes frente a los costos operativos y la percepción de ineficiencia.


