Alarma en Quintana Roo: Fiscalía abre 80 carpetas por abuso sexual y violencia familiar contra menores en escuelas
Además de los casos de violencia y abuso sexual, las autoridades reportan problemáticas asociadas como consumo de sustancias y violencia familiar.
Cancún.— La Fiscalía General del Estado (FGE) mantiene abiertas 80 carpetas de investigación por delitos de abuso sexual y violencia familiar en agravio de niñas, niños y adolescentes, muchos de ellos detectados dentro de planteles educativos.
Así lo reveló Miguel Ángel Sánchez Tovar, asesor en materia de prevención del delito y adicciones de la FGE, quien detalló que los agresores son, en muchos casos, familiares cercanos, amigos o personas del entorno escolar. Las autoridades detectaron estos casos mediante un programa de “prevención” que incluye intervenciones directas con estudiantes.
“Estamos con cerca de 80 carpetas de investigación que hemos iniciado en contra de sus agresores, algunas veces son sus familiares, otras amigos muy cercanos, e incluso, personas de escuelas donde tenemos detectado este tipo de problemática”, reconoció el funcionario.
El programa opera actualmente en los municipios de Benito Juárez (Cancún), Playa del Carmen, Othón P. Blanco (Chetumal) y Cozumel. Como resultado, 120 menores —principalmente entre 12 y 18 años— reciben atención psicológica especializada por parte de la Fiscalía, en coordinación con Centros de Integración Juvenil (CIJ), Centros Comunitarios de Salud Mental y Adicciones (Cecosama) y Alcohólicos Anónimos.
Además de los casos de violencia y abuso sexual, las autoridades reportan problemáticas asociadas como consumo de sustancias y violencia familiar. El esquema de “proximidad social” se extendió incluso a la zona hotelera para sensibilizar a trabajadores.
El programa inició en noviembre de 2024 y, según la FGE, ha “beneficiado” a más de 185 mil personas entre estudiantes, docentes y padres de familia. Sin embargo, la cifra de 80 carpetas abiertas en menos de seis meses expone la magnitud del problema en un estado altamente turístico, donde menores están expuestos a riesgos tanto en el ámbito familiar como escolar.
Las autoridades admitieron que flagelos como la violencia sexual y familiar persisten en el entorno social, por lo que instruyeron a escuchar directamente a los menores más allá de reportes de bullying tradicional o cibernético.
Esta realidad contrasta con la imagen de paraíso caribeño que se proyecta de Quintana Roo y pone en evidencia la vulnerabilidad de la niñez y adolescencia en el estado. Organizaciones de protección a la infancia han exigido mayor transparencia sobre los avances en las investigaciones, identificación de agresores y medidas de protección efectiva para las víctimas.


