Ambientalistas documentan hundimientos y riesgo de colapso en el Tramo Cancún-Tulum del Tren Maya
El ambientalista cuestionó además la viabilidad económica y ambiental de intentar “ganarle la carrera a la naturaleza” mediante inversiones millonarias en reforzamientos.
Cancún.— La estabilidad del Tramo 5 del Tren Maya, que conecta Cancún con Tulum, se encuentra bajo un nuevo escrutinio técnico y social. Ambientalistas han documentado con evidencia fotográfica el hundimiento del viaducto elevado, una situación que expone un riesgo crítico de colapso en la estructura inaugurada apenas a finales de febrero de 2024.
Crónica de una advertencia ignorada
En marzo de 2021, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador defendió la elevación del Tramo 5 argumentando que serviría para no afectar vialidades, aprovechar el derecho de vía y ofrecer un “bello mirador” a los pasajeros. Sin embargo, a escasos dos años de haber iniciado operaciones, la realidad técnica parece contradecir las proyecciones oficiales.
Guillermo D’Christy, consultor en calidad del agua, buzo, espeleólogo y presidente del colectivo Sélvame del Tren, ha hecho públicas imágenes que revelan fallas estructurales visibles. D’Christy señala que se está registrando un proceso de “subsidencia”: un hundimiento progresivo y vertical de la superficie que soporta el paso del ferrocarril.
La lucha contra la geología kárstica
El especialista explicó que el fenómeno es una consecuencia natural e irremediable del entorno. La roca caliza, al contacto con la lluvia ligeramente ácida (que absorbe CO2 al pasar por la atmósfera), se disuelve de forma constante, creando oquedades, cuevas y ríos subterráneos.
“Hoy ya se comienza a observar la construcción de zapatas para ‘reforzar’ el viaducto elevado. Esperemos que los ingenieros estén conscientes de que estas disoluciones eventualmente generan colapso. De hecho, así es como se forman los cenotes”, advirtió D’Christy.
El ambientalista cuestionó además la viabilidad económica y ambiental de intentar “ganarle la carrera a la naturaleza” mediante inversiones millonarias en reforzamientos, planteando un escenario alarmante: la futura incorporación de un tren de carga con hidrocarburos transitando sobre el acuífero más importante de la Península de Yucatán en una estructura debilitada.
Antecedentes de fragilidad
El riesgo de colapso no es una advertencia nueva. En enero pasado, especialistas ya habían cuestionado la seguridad del proyecto tras difundir videos de columnas reventadas dentro de los cenotes. Estos pilotes, que perforan directamente el acuífero para sostener el viaducto, presentan signos de deterioro.
Se ha denunciado que el relleno de estas columnas utiliza concreto de baja dilución que, sumado al óxido del recubrimiento metálico, genera una contaminación química directa en el agua. El activista José Urbina, conocido como “Pepe Tiburón”, documentó mediante inmersiones la corrosión de materiales en una zona de extrema fragilidad por su naturaleza kárstica.
Impacto financiero y operativo
A la crisis de infraestructura se le suma un déficit operativo considerable. El proyecto del Tren Maya registra actualmente:
Pérdidas económicas: 7.1 millones de pesos al día.
Baja afluencia: Mueve apenas el 30.17% de su meta diaria de pasajeros.
A pesar de que recientemente se hincaron al menos ocho pilas adicionales y se conformaron nuevas zapatas de emergencia, los ambientalistas sostienen que estas medidas no eliminan el riesgo de oquedades profundas bajo la construcción, lo que eleva tanto el peligro para los usuarios como los costos de mantenimiento a largo plazo.






