Holbox.— La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales autorizó, con restricciones, el proyecto ambiental conocido como “MIA Holbox”. Se trata de un inmueble de tres pisos con 42 habitaciones y una suite en la isla de Holbox, municipio de Lázaro Cárdenas, Quintana Roo.
El terreno tiene 1,944.7 metros cuadrados. La dependencia permitió ocupar 1,065.3 metros cuadrados para el edificio, los andadores y los servicios, entre ellos una planta de tratamiento de aguas residuales. El resto del predio deberá mantenerse como zona verde. No se acepta una alberca excavada: si el proyecto contemplaba ese elemento, deberá replantearse a 1.5 metros por encima del terreno natural antes de cualquier obra.
El resolutivo cubre 65 meses para preparar el sitio y construir, y 50 años para la operación. Semarnat subrayó que el documento no autoriza el arranque de obras ni reemplaza permisos municipales o estatales.
Un caso atípico tras una racha de negativas
En la isla, desarrollos de este tamaño han chocado una y otra vez con la evaluación ambiental. Entre 2018 y 2022 la Semarnat rechazó al menos diez solicitudes parecidas. En 2024 se documentó que llevaba cuatro años sin dar paso a hoteles nuevos. En 2025 cayó el Hotel Aruna y el Condo Hotel Kában; en junio de 2026, el Biocentro Isla Grande, de 49 cuartos. Sobre el mismo lote de “MIA Holbox” existió una autorización de 2012 ya vencida y un nuevo intento que fue denegado en 2022.
Qué exige la autorización
Antes de construir, el promovente debe entregar una fianza, un plan de actuación ante huracanes y un programa de restauración de manglar en una superficie igual o mayor a la huella del hotel, en coordinación con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas. También quedan vedados la quema de vegetación, la introducción de especies ajenas, la alimentación de fauna silvestre y cualquier obstáculo al flujo del agua.
Holbox está dentro de Yum Balam, Área de Protección de Flora y Fauna federal desde 1994. Esa reserva suma más de 154 mil hectáreas de tierra y mar en el norte de Quintana Roo —selva, dunas, humedales, manglar y una franja marina— y desde 2018 opera con un programa de manejo que restringe la edificación hotelera.


