Detectan cuatro casos de chikungunya en Quintana Roo
Los síntomas pueden prolongarse durante meses, no existe vacuna disponible y la prevención se centra en eliminar criaderos de mosquitos.
Cancún.— Quintana Roo reporta cuatro casos activos de chikungunya en lo que va del año, lo que lo posiciona en el segundo lugar nacional durante los primeros meses de 2026, según el más reciente informe de vigilancia epidemiológica de la Secretaría de Salud (SSA).
De estos cuatro casos, tres corresponden a hombres y uno a una mujer. A nivel nacional, se registran 12 contagios confirmados hasta la semana epidemiológica correspondiente (alrededor del primer bimestre), con Chiapas a la cabeza con ocho casos.
Esta cifra cobra relevancia al compararse con el año anterior: en todo 2025, Quintana Roo acumuló 12 casos de un total nacional de 16, lo que significa que en apenas dos meses de 2026 ya representa la tercera parte de los contagios que se reportaron durante todo el año previo. Esto pone a la entidad como una de las que requieren mayor vigilancia epidemiológica, especialmente por las condiciones climáticas cálidas y húmedas que favorecen la proliferación del mosquito transmisor (Aedes aegypti y Aedes albopictus).
La Secretaría de Salud mantiene una advertencia nacional desde 2025 ante el incremento de casos de chikungunya y el riesgo asociado. La enfermedad es viral, transmitida por la picadura de mosquitos infectados, y se caracteriza por:
Fiebre alta de inicio súbito
Dolores articulares intensos (que pueden persistir meses)
En ocasiones, salpullido
Los síntomas pueden prolongarse durante meses, no existe vacuna disponible y la prevención se centra en eliminar criaderos de mosquitos (lavar, tapar, voltear y tirar objetos que acumulen agua) y evitar picaduras.
Históricamente, Quintana Roo registró solo un caso entre 2018 y 2024, pero en 2025 se disparó a 12 contagios, superando incluso los 11 de 2017. Los grupos de mayor riesgo incluyen recién nacidos, niños menores de un año, adultos mayores de 65 años y personas con enfermedades crónicas. Aunque puede ser grave y, en casos extremos, mortal, a diferencia del dengue no suele provocar hemorragias ni complicaciones hemorrágicas.


