Diario español El País exhibe contaminación y riesgos por el Tren Maya en la Riviera Maya
Esta publicación refuerza las alertas de colectivos ambientalistas y pone de relieve, desde uno de los medios más influyentes del mundo hispano, los impactos persistentes del Tren Maya.
Cancún.— El diario El País, considerado el medio de mayor prestigio y alcance en España y referencia principal en el mundo hispanohablante —equivalente al New York Times en el ámbito iberoamericano—, publicó una investigación que pone el foco en las denuncias de ambientalistas sobre la contaminación y riesgos estructurales generados por las columnas submarinas del Tren Maya en Quintana Roo.
El reportaje destaca videos grabados por buzos que revelan fallos constructivos graves en los pilotes que sustentan el viaducto elevado del tramo 5 Sur (Cancún-Tulum), una estructura de 80 kilómetros que atraviesa la Selva Maya y el sensible sistema de cuevas y cenotes del acuífero subterráneo.
Según cálculos citados en el artículo, alrededor de 15.000 pilotes de metal y concreto perforan este frágil ecosistema kárstico. Las imágenes muestran pilares oxidados, cubiertos de metal corroído, con concreto derramado que no fraguó correctamente, armazones de hierro expuestos y material que se deshace al tacto, como plastilina. Una capa de polvo de cemento cubre partes de las cuevas, evidenciando dispersión de residuos en el agua.
José Urbina, buzo de cuevas y miembro del colectivo Sélvame del Tren (conocido como Pepe Tiburón), denuncia que desde al menos 2024 se alertó a las autoridades sobre columnas reventadas, pero las reparaciones fueron insuficientes: en lugar de retirar las defectuosas, se añadieron más. Explica que se usaron planchas metálicas parcheadas en vez de cilindros específicos para entornos submarinos, lo que provocó derrames de cemento no solidificado que contaminan el acuífero.
El texto recuerda que el gobierno anterior de Andrés Manuel López Obrador presentó el megaproyecto como respetuoso con el medio ambiente —llegando a prometer que no se talaría “ni un solo árbol”—, pero las críticas se acumularon. El País reveló previamente documentos que muestran cómo se prohibió a autoridades ambientales fiscalizar o clausurar las obras, otorgando una protección excepcional al proyecto pese a incumplimientos reiterados.
El tramo 5 Sur, inicialmente planeado paralelo a la carretera Cancún-Tulum, se desplazó hacia el interior de la selva por presiones hoteleras, lo que multiplicó la necesidad de pilotes sobre cenotes y cuevas. Lo que se vendió como medida de protección al suelo kárstico se ha convertido, según opositores, en una fuente de riesgo ecológico y de seguridad: un posible descarrilamiento —sobre todo si el tren transporta hidrocarburos— podría generar un desastre de dimensiones impredecibles al contaminar el acuífero que abastece la región.
Urbina advierte que el deterioro bajo el agua es inevitable y cuestiona cómo se dará mantenimiento a estas estructuras. El artículo contextualiza esto con la reciente tragedia del Tren Interoceánico (28 de diciembre de 2025, con 14 muertos y cientos de heridos), como advertencia sobre los peligros de priorizar plazos políticos sobre estándares constructivos en la expansión ferroviaria que continúa bajo el gobierno de Claudia Sheinbaum.
Esta publicación refuerza las alertas de colectivos ambientalistas y pone de relieve, desde uno de los medios más influyentes del mundo hispano, los impactos persistentes del Tren Maya en uno de los sistemas de cuevas sumergidas más importantes del planeta.
(La imagen que acompaña la noticia en El País y otras fuentes muestra precisamente a un buzo explorando una de estas cuevas con pilares defectuosos iluminados en tonos verdes submarinos, evidenciando el contraste entre la belleza natural y el daño antrópico.)



