Cancún.— Una jueza de Estados Unidos acusa al empresario Eduardo Albor, de Dolphin Discovery, de mentir bajo juramento y le niega todo lo que pidió para recuperar el control de la empresa de delfinarios. El pleito por el control de Dolphin, la empresa de Cancún que opera uno de los parques con animales marinos más grandes del mundo, dio un giro definitivo en Estados Unidos. La empresa está a un paso de desaparecer con cerca de 250 delfines, 97 pingüinos, 18 manatíes, 45 lobos marinos, 17 focas, además de tiburones, flamencos y mantarrayas.
Una jueza federal de Delaware, Laurie Selber Silverstein, le negó todas sus peticiones al empresario Eduardo Albor, quien desde hace más de un año busca recuperar la compañía.
La razón fue contundente: la jueza concluyó que Albor mintió en un documento que firmó bajo juramento.
¿Qué pedía Albor?
El empresario quería tres cosas:
Que se cancelara el concurso mercantil que la empresa enfrenta en Estados Unidos.
Que le quitaran la prohibición que le impide seguir demandando en México.
Que le anularan las multas que ya le habían impuesto.
No consiguió nada.
La resolución, firmada el pasado 4 de agosto por la jueza Laurie Selber Silverstein, es tajante.
La mentira que lo hundió
En junio de 2025, la Corte de Delaware le impuso a Albor una multa de 10 mil dólares por día por seguir litigando en México, a pesar de que tenía prohibido hacerlo.
Para que le quitaran la multa, Albor firmó un documento bajo pena de perjurio asegurando que ya se había desistido de dos amparos en México y que no volvería a pelear el control de la empresa sin permiso del tribunal estadounidense.
Con ese papel, la multa se pausó.
Pero era mentira.
La jueza lo escribe sin rodeos en su fallo: “Esto era falso” y “era falsa al momento en que fue rendida y sigue siendo falsa”.
¿Qué hizo realmente Albor? Según el expediente, no se desistió. Solo le pidió al tribunal mexicano que lo citaran para ratificar su desistimiento. Lo citaron y nunca se presentó. El amparo siguió vivo.
De hecho, 11 meses después, ese mismo amparo lo usó Albor en Estados Unidos como prueba para decir que ya había recuperado la presidencia del Consejo de Dolphin.
De qué se le acusa
El fondo del conflicto es una acusación de sus socios extranjeros, el fondo Leisure Investments Management, por una mala administración que habría generado una deuda de más de 200 millones de dólares con aseguradoras internacionales como Prudential, MetLife y Cigna.
De esa empresa dependen cerca de 250 delfines, 97 pingüinos, 18 manatíes, 45 lobos marinos, 17 focas, además de tiburones, flamencos y mantarrayas.
Desde junio de 2025, la Corte de Estados Unidos documentó que Albor bloqueó a la administración legal de la empresa el acceso a cuentas bancarias, registros corporativos, servidores y correos, y que ordenó a empleados y proveedores no cooperar.
Albor nunca apeló esas acusaciones.
Por eso el cierre de la jueza es tan duro:
“Una violación tan flagrante de la orden de este Tribunal no puede ser tolerada ni premiada... su decisión de ignorar a este Tribunal durante un año, de continuar violando la suspensión automática y su falsa certificación tienen consecuencias. La Moción de Desestimación se deniega en su totalidad”.


