Cancún.— El Caribe mexicano atraviesa un retroceso de visitantes este 2026. Entre enero y septiembre, el tráfico aéreo en Cancún y Cozumel se contrajo, y el aeropuerto de Tulum registró una caída mucho más pronunciada, según cifras de Grupo Aeroportuario del Sureste (ASUR) y de la terminal tulumnense.
La terminal de Tulum, operada por Grupo Mundo Maya —empresa de carácter militar—, abrió el 1 de diciembre de 2023, durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. De enero a agosto de este año movió 585 mil 540 pasajeros, 34.08 % menos que los 883 mil 308 del mismo periodo de 2025. En ese contexto, siete aerolíneas han anunciado su salida: Aeroméxico (suspendida desde septiembre), Volaris (a partir del 7 de enero de 2027), JetBlue, Avianca, Copa Airlines, Discover Airlines y American Airlines, que también se retirará en enero de 2027 y cancelará cinco rutas, entre ellas Miami–Tulum, de acuerdo con Airline Geeks.
En Cancún, el principal aeropuerto de la región, se contabilizaron 20 millones 882 mil 658 pasajeros en los primeros nueve meses, 5.9 % por debajo del mismo lapso de 2025. El tráfico nacional bajó 4.8 %, a 7 millones 103 mil 276 viajeros, y el internacional 6.5 %, a 13 millones 779 mil 382. En Cozumel el total fue de 486 mil 504 pasajeros, una reducción anual de 1.2 %: el segmento doméstico subió 2.1 % (201 mil 293), pero no compensó la caída de 3.4 % en el internacional (285 mil 211).
El descenso coincide con protestas y bloqueos de comerciantes y turistas en Tulum por la operación del Ejército y por cobros en el Parque del Jaguar. En julio, la presidenta Claudia Sheinbaum visitó Quintana Roo ante un arribo histórico de sargazo y anunció un plan para limpiar playas, colocar barreras costeras de más de 50 kilómetros y destinar una inversión superior a 2 mil millones de pesos.
Analistas del sector señalan que la ubicación del aeropuerto de Tulum, al sur y lejos del destino, encarece y alarga los traslados terrestres y le resta competitividad. El recorte de American Airlines enciende una nueva alarma, y la falta de transporte terrestre confiable y de conexión práctica con el Tren Maya, son factores que elevan el costo del viaje.


