Echan al director del SAT-QR tras su aparición en Nueva York en partido de la NBA
Las imágenes no dejan lugar a dudas: asientos de lujo en uno de los eventos deportivos más exclusivos del mundo.
Cancún.— En un claro intento por controlar el daño mediático, Héctor Contreras Mercader fue removido del cargo de director del Servicio de Administración Tributaria de Quintana Roo (SAT-QR) después de que se viralizaran imágenes suyas, junto a su hijo, en una zona VIP del Madison Square Garden durante las Finales de la NBA en Nueva York, a escasos metros del presidente Donald Trump.
Aunque el comunicado oficial presenta la salida como una “renuncia voluntaria” publicada en redes para “no entorpecer el buen funcionamiento de la administración” y evitar “señalamientos que distraigan el trabajo institucional”, fuentes y el contexto indican que fue echado del puesto. La supuesta renuncia llegó como maniobra de control de daños una vez que la presión ciudadana y mediática se volvió insostenible.
La foto que desnudó los privilegios
Las imágenes no dejan lugar a dudas: asientos de lujo en uno de los eventos deportivos más exclusivos del mundo, con boletos que fácilmente superan los 20 mil dólares cada uno (más de medio millón de pesos mexicanos).
Contreras Mercader asegura que fue un asunto “estrictamente personal” y que no usó recursos públicos. Sin embargo, hasta el momento no ha presentado una sola prueba que lo respalde: ni comprobantes de pago, ni aclaración sobre cómo financió el viaje, hospedaje y boletos de semejante costo.
En un estado como Quintana Roo, donde la recaudación fiscal recae precisamente en el SAT que él dirigía, esta exhibición de opulencia genera indignación justificada.
Más que una simple foto: patrón de opacidad
No hay transparencia sobre el origen de los recursos.
No hay explicación oficial del gobierno estatal más allá del comunicado tibio.
La salida se presenta como acto de “responsabilidad”, cuando en realidad parece una destitución disfrazada para apagar el incendio.
Este caso refuerza la percepción de que en la administración actual hay una brecha enorme entre el discurso de austeridad republicana y la realidad de ciertos funcionarios cercanos al poder. La ciudadanía, cada vez más vigilante gracias a las redes, no se traga el cuento de la “renuncia voluntaria” de último minuto.



