Tulum.— El Aeropuerto Internacional Felipe Carrillo Puerto de Tulum (TQO) enfrenta un nuevo golpe a su conectividad. American Airlines suspenderá su servicio directo entre Miami y Tulum a partir del 5 de enero de 2027, como parte de una reorganización de su red. La aerolínea mantendrá la ruta desde su hub de Dallas-Fort Worth, aunque con capacidad reducida (aviones regionales de menor tamaño).
Esta decisión se suma a los recortes previos de la misma compañía (como la ruta de Charlotte) y a las salidas recientes de otras aerolíneas. Aeroméxico operó su último vuelo el 30 de septiembre de 2026 por condiciones de mercado y baja demanda. Volaris anunció que suspenderá todas sus operaciones a partir del 7 de enero de 2027, citando baja ocupación, alza de costos (incluida la Tarifa de Uso Aeroportuario) y otros factores. Otras compañías internacionales (Avianca, Copa, JetBlue, Discover, entre otras) ya habían reducido o abandonado rutas antes.
El aeropuerto, operado por Grupo Mundo Maya (vinculado a la Sedena), se inauguró en diciembre de 2023 con expectativas altas de desahogar Cancún y atraer más visitantes al sur de la Riviera Maya. Tras un inicio prometedor (superó el millón de pasajeros en su primer año completo), el tráfico se desplomó. En el primer semestre de 2026 movió unos 471,500 pasajeros, un 33 % menos que en el mismo periodo de 2025 (cuando registró alrededor de 705,400). La caída fue más pronunciada en el tráfico internacional. Para agosto la contracción acumulada rondaba el 33-34 %. La terminal opera muy por debajo de su capacidad diseñada y con un volumen diario de vuelos muy reducido respecto a su pico.
La pérdida de rutas refleja y agrava la caída del turismo en Tulum. Según datos de la Secretaría de Turismo de Quintana Roo, la llegada de visitantes al destino cayó alrededor de 33 % entre enero y julio de 2026 frente al mismo periodo de 2025. La ocupación hotelera bajó cerca de nueve puntos porcentuales y las visitas a la zona arqueológica también disminuyeron de forma notable. Factores mencionados por el sector incluyen precios elevados, problemas de acceso a playas, infraestructura, altos costos de transporte (el aeropuerto queda a unos 40 minutos de la ciudad), presencia de sargazo y cuestionamientos a la gestión del destino.
Aunque la administración del aeropuerto ha calificado algunas suspensiones como ajustes “habituales” de temporada baja y ha señalado que otras aerolíneas (como United y Delta) mantienen operaciones o proyectan incrementos temporales en temporada alta, la tendencia de salidas de rutas y la reducción de pasajeros muestran un escenario de menor conectividad y demanda. El aeropuerto de Tulum, lejos de consolidarse como el impulso esperado, acumula pérdidas de vuelos y refleja la desaceleración más amplia del turismo en el destino.


