Cancún.— La separación terminó con la pareja, pero no con la paternidad. Esa es la frase que repiten los integrantes de “Soy Papá, No Criminal” en Cancún, un movimiento de padres que asegura vivir una segunda separación: la de sus hijos.
En el marco del Día Internacional contra las Falsas Denuncias —este 9 de septiembre— el colectivo salió a visibilizar lo que llaman una realidad silenciada: padres que no pueden convivir con sus hijos después de un divorcio.
No hablan de custodia. Hablan de convivencia. De llamadas que no entran, de visitas que no se cumplen, de meses que se vuelven años.
“Hay casos muy terribles de papás que tienen ocho años que no ven a sus hijos”, dijo Arturo Alcocer, representante del movimiento en Quintana Roo.
Alcocer explica que el término que buscan posicionar es obstrucción parental: cuando uno de los progenitores limita, condiciona o impide sistemáticamente que el otro conviva con los menores.
Según el colectivo, en Quintana Roo son alrededor de 30 padres organizados. Para blindarse de señalamientos, aseguran tener un filtro: no admiten a personas con antecedentes de violencia ni a deudores alimentarios.
“No somos abogados. Somos una red de padres que se acompaña. Porque estos procesos te quiebran solo”, sostiene.
El punto central de su exigencia, dice, no es una lucha de padres contra madres. Es que las autoridades familiares pongan al centro lo que marca la ley: el interés superior de niñas, niños y adolescentes.
“Una separación de pareja no debería significar la pérdida del vínculo con papá o mamá. El derecho es de los niños a mantener a ambos en su vida, no es un premio para los adultos”, afirmó.
En la jornada participó también el colectivo Juntos en Movimiento y en Acción, encabezado por Julio Montenegro, que anunció asesoría legal gratuita para padres que enfrentan procesos familiares y no saben por dónde empezar.
La petición es concreta: que cada caso se analice en lo individual, dentro del marco legal, pero garantizando que los menores puedan mantener vínculo con ambos progenitores cuando no existe un riesgo para ellos.
Para ellos, concluyeron, ser papá no termina con una sentencia de divorcio.


