Nuevo Noh Bec, Playa del Carmen.— No era un salón de clases, era un domo con 300 sillas, mesas llenas de mochilas rosas con ruedas, fotógrafos oficiales y transmisión en redes. La presidenta municipal de Playa del Carmen, Estefanía Mercado, entregó 1,400 mochilas escolares a niños de 19 comunidades rurales y lo hizo como se hace campaña: abrazando a una niña de 5 años frente a la cámara, arrodillada para que la lente la alcance, sonriendo a otra mientras le abre la mochila, caminando entre aplausos infantiles. Y después, su profesusa exhibición en redes sociales, donde los niños son más vulnerables. La alcaldesa usa a los niños indiscriminadamente.
El boletín oficial dice que fue en la telesecundaria “Mario Garrigos Bobadilla” para familias de Nuevo Noh-Bec, Valle de la Primavera, Cristo Rey, Jacinto Canek, Faisanes, El Edén y otras 13 localidades. Que es un “alivio directo” ante el gasto de útiles, uniformes y zapatos. Eso nadie lo discute. La mochila sirve.
Lo que no sirve es el método.
¿Por qué la entrega no se hace como se hace en cualquier escuela del mundo? Que el maestro deje una mochila en cada pupitre y listo. Sin domo, sin fotógrafo, sin micrófono de solapa para grabar cada frase de la presidenta, sin 6 publicaciones en el mismo día con niños sonriendo al lado de su logo.
Porque ahí está el punto que la política repite en Quintana Roo cada tres años: el uso de la imagen de menores de edad con fines políticos.
Estefanía Mercado no entregó mochilas, produjo un spot. En una de las fotos, carga a una niña que no pasa de 6 años, la aprieta contra su pecho mientras mira a la cámara. En otra, 5 niñas posan sentadas con la mochila en las piernas y la presidenta de pie detrás, en el centro, como madrina de generación. En otra más, avanza por la cancha mientras los niños sentados aplauden. Todas difundidas en sus cuentas oficiales.
La ley es clara y ella la conoce: la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y los lineamientos del INE y del IEQROO prohíben el uso de la imagen de menores en propaganda política sin consentimiento informado de padres y sin difuminar rostro cuando se trata de promoción personalizada. Y aun con permiso, el principio de interés superior del menor obliga a no exponerlos como capital electoral.
¿Había formato de consentimiento para cada una de esas niñas de Nuevo Noh-Bec que hoy circulan en Facebook con mochila de Amy Rose? ¿Se les explicó a los padres que esa foto se usaría para posicionar a la alcaldesa que pretende reelegirse en 2027?
La política social no necesita tarima. Si el objetivo real era “atención cercana a las comunidades rurales” como dice el boletín, bastaba con logística, no con show. Llevar los apoyos directamente a las localidades no es montar un evento preselitista en una cancha techada, es dejar que el apoyo llegue sin la obligación de aplaudir a la donante.
La mochila alivia un gasto. Pero usada así, le cuesta al niño su privacidad y le cuesta al municipio la línea entre gobierno y campaña. Y esa línea, en Playa del Carmen, ya se borró: 1,400 mochilas, 19 comunidades, cientos de fotos y una sola protagonista.













