Hartazgo en Playa del Carmen por apagones, exigen intervención de autoridades
Lo que empezó hace años como quejas aisladas, hoy es un movimiento organizado y encendido.
Playa del Carmen.— No fue una queja más. Fue un grito de desesperación. Vecinos de Misión de las Flores, Xcacel, Las Palmas 1 y Villas del Sol — los fraccionamientos más golpeados por la crisis eléctrica — alzaron la voz para exigir lo que consideran básico: que las autoridades de los tres niveles de gobierno intervengan de una vez por todas, sin esperar a que la gente tenga que salir a bloquear calles para ser escuchada.
El hartazgo es total. Llevan semanas, en algunos casos meses, viviendo a oscuras, con cortes prolongados, intermitentes, que llegan sin aviso y se van cuando quieren.
Los ciudadanos, que ahora forman parte de una mesa de trabajo recién creada con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), hicieron pública la minuta de acuerdos que firmaron con el gerente peninsular de la empresa, con la secretaria de Gobierno del Estado, Cristina Torres, y con el secretario general del Ayuntamiento, Luis Herrera, durante la última audiencia pública de la gobernadora Mara Lezama Espinosa.
En ese documento, dirigido directamente a la gobernadora, describen una realidad que ya es insostenible: refrigeradores descompuestos, comida echada a perder, medicamentos que necesitan refrigeración perdidos, consultorios que tienen que cerrar, negocios que no pueden trabajar y, lo más grave, familias que viven con el miedo constante porque un familiar depende de un concentrador de oxígeno o de un equipo eléctrico para seguir con vida.
“El acceso continuo a la luz no es un lujo, es un derecho vinculado a una vida digna, a la salud y a la seguridad”, advierten en el escrito, donde sustentan su reclamo en la Constitución: el derecho humano a la salud, la obligación del Estado de garantizar el bienestar y la responsabilidad de los municipios de asegurar los servicios públicos.
Sus exigencias son claras y firmes:
1. Solución inmediata, no más promesas.
2. Que se termine y ponga en operación ya la subestación eléctrica que lleva tiempo en construcción.
3. Que se frene la autorización de nuevos fraccionamientos y plazas comerciales hasta que exista abasto real para los que ya viven aquí.
4. Que la CFE cree un mecanismo ágil y real para pagar los daños a los aparatos y enseres que ya se quemaron.
Pero la desconfianza persiste. Los vecinos adelantaron que la próxima mesa de trabajo será el 31 de agosto y ahí pedirán cuentas sobre una supuesta inversión privada de 250 millones de pesos que, según ellos, Luis Herrera Quian mencionó después de la reunión como parte de los acuerdos.
“Lo ponen como si lo hubieran acordado con nosotros, pero no es verdad, porque a nosotros nunca nos dijeron eso”, reclamó uno de los representantes vecinales.
Otra de las voceras fue contundente y resumió el sentir de todos:
“¿Dónde queda eso de velar por el pueblo? ¿Dónde queda cuidar la salud y la economía local? No nos vengan con que si es competencia federal, estatal o municipal. Si nosotros, como vecinos, pudimos organizarnos, buscar y lograr sentar a la CFE en una mesa, ¿por qué las autoridades no pudieron hacerlo antes? No esperen a que tengamos que cerrar una avenida para actuar”.
Lo que empezó hace años como quejas aisladas, hoy es un movimiento organizado y encendido. Tienen grupos de WhatsApp por fraccionamiento, con cientos de vecinos y hasta personal operativo de la CFE incluido, donde reportan en tiempo real cada bajón, cada explosión de transformador, cada calle que se queda sin luz.
Ya no piden paciencia. Exigen luz.


