Cancún.— Pacientes que dependen de la hemodiálisis para vivir bloquearon parcialmente el jueves la avenida Kabah, a la altura de la Ruta 4. No piden lujos. Piden no morirse por un cambio de clínica.
Los derechohabientes del ISSSTE llegaron a su sesión habitual y ahí les avisaron: ya no se atenderán en Cancún, ahora les toca en la clínica San Pablo, en Playa del Carmen. Sin previo aviso, sin documento, sin explicación.
El traslado, denunciaron, afecta a pacientes de toda la zona norte — Cancún, Isla Mujeres, Lázaro Cárdenas — muchos de ellos adultos mayores que viajan tres veces por semana, que no pueden pagar el traslado de 70 kilómetros y que no pueden perder una sola sesión.
“Que nos expliquen bajo qué criterio nos mandan hasta allá”, reclamaron. “Necesitamos continuidad, seguridad e higiene. Esto es nuestra vida”.
Licitación bajo sospecha
El centro del reclamo no es solo la distancia, es la licitación.
Los manifestantes exigen al ISSSTE que transparente cómo se asignó el servicio subrogado de hemodiálisis a una clínica privada de Playa del Carmen, bajo qué criterios médicos y administrativos se otorgó el contrato y qué garantías de calidad ofrece.
En la protesta circularon testimonios de pacientes sobre presuntos antecedentes de atención en ese establecimiento, incluidos señalamientos de posibles casos de contaminación bacteriana. Son acusaciones de los propios pacientes, no confirmadas oficialmente, pero que alimentan el temor en un tratamiento donde una infección puede ser letal.
El bloqueo generó carga vehicular en Kabah y Ruta 4 durante la mañana. Tránsito Municipal tuvo que desviar el flujo.
Los pacientes advirtieron que no se moverán solo con una promesa. Anunciaron que este viernes irán a Palacio de Gobierno a exigir una respuesta formal: atención segura en Cancún y claridad sobre quién y por qué decidió mandarlos a Playa del Carmen.


