Quintana Roo, segundo lugar entre los estados con la mayor caída de actividad industrial
En resumen, Quintana Roo ejemplifica el ciclo de auge y desaceleración post-megaobra en estados dependientes de inversión pública concentrada.
Cancún.— Quintana Roo se posiciona entre los estados con las desaceleraciones más pronunciadas en la actividad industrial durante 2025, particularmente en la fase post-construcción de grandes obras como el Tren Maya. Según los datos más recientes del Indicador Mensual de la Actividad Industrial por Entidad Federativa (IMAIEF) del INEGI, publicados el 16 de enero de 2026 con cifras correspondientes a septiembre de 2025 (cifras desestacionalizadas), Quintana Roo ocupa el segundo lugar entre las entidades con mayor caída anual en su actividad industrial.
Detalle del ranking de contracciones anuales (septiembre 2025 vs. septiembre 2024):
Oaxaca: -26.4% (la mayor contracción anual).
Quintana Roo: -25.2% (segunda posición).
Campeche: -15.2% (tercera).
Otras con caídas notables: Durango (-10.5%), Puebla (-10.0%), entre otras.
En términos mensuales (septiembre vs. agosto 2025), Quintana Roo registró una de las bajas más fuertes del país con -15.3%, solo superada por Oaxaca (-20.0%) en ese periodo. Esto confirma su lugar en el top 3 de retrocesos tanto anuales como mensuales en varios boletines del INEGI durante 2025.
Contexto más amplio en 2025:
A lo largo del año, Quintana Roo ha mostrado volatilidad extrema ligada al fin de la fase intensiva de construcción del Tren Maya:
En meses como mayo 2025, lideró el crecimiento mensual con +22.4%, gracias al efecto rezagado de obras.
Sin embargo, en periodos posteriores (junio, julio, octubre), registró caídas anuales extremas (hasta -50.5% en junio y -41.4% en octubre en algunos reportes), y en el acumulado de los primeros nueve meses de 2025, acumuló una de las peores contracciones nacionales (-52.57% en algunos análisis agregados).
En comparación con otros estados beneficiados por grandes obras del sexenio anterior (como Tabasco, Campeche o Chiapas), Quintana Roo destaca por la intensidad de su desaceleración en 2025, ya que su industria dependía fuertemente de la construcción pública y tiene menor base manufacturera exportadora para amortiguar el impacto. Estados como Campeche y Oaxaca comparten el podio de mayores retrocesos, pero Quintana Roo se mantiene consistentemente en el segundo o tercer lugar en los rankings de caídas anuales y mensuales más recientes.
Esta posición resalta la transición hacia una economía más dependiente de servicios y turismo en Quintana Roo, donde la operación del Tren Maya (enfocada en pasajeros y carga incipiente) no ha compensado aún la pérdida del boom constructivo. Hacia 2026, factores como la expansión logística del tren podrían moderar esta tendencia, pero los datos hasta septiembre 2025 lo colocan firmemente entre los más afectados por el ciclo de post-megaobras. Fuentes principales: INEGI (boletín IMAIEF enero 2026), reportes sectoriales y análisis de prensa económica.
Quintana Roo, uno de los estados que más se benefició de grandes obras de infraestructura durante el sexenio anterior (2018-2024), especialmente el Tren Maya —cuyo tramo más emblemático atraviesa la Riviera Maya y conecta Cancún con Tulum y otras zonas turísticas clave—, muestra un ciclo industrial volátil y predominantemente descendente en la etapa post-construcción principal, alineándose con el patrón de desaceleración tras el pico de inversión pública.
Durante el periodo de construcción intensiva del Tren Maya (principalmente 2021-2024), Quintana Roo experimentó impulsos significativos en la actividad industrial, impulsados por la obra civil, manufactura relacionada (materiales de construcción, prefabricados) y actividades logísticas asociadas. Esto generó picos mensuales notables, como el incremento del 22.4% mensual en mayo de 2025 según el Indicador Mensual de la Actividad Industrial por Entidad Federativa (IMAIEF) del INEGI, posicionándolo como líder nacional en ese momento. Estos saltos reflejan el efecto rezagado de la fase final de obras y la activación de infraestructura complementaria.
Sin embargo, una vez que la construcción principal del tren culminó y se pasó a operación turística (con extensiones hacia carga en planeación para 2025-2027), la actividad industrial ha mostrado contracciones pronunciadas. Datos del INEGI para septiembre de 2025 (publicados en enero de 2026) indican:
Una caída mensual desestacionalizada de -15.3% respecto a agosto de 2025, una de las más fuertes del país (solo superada por Oaxaca en ese mes).
Una contracción anual de -25.2% respecto a septiembre de 2024, colocándolo entre las tres entidades con mayores retrocesos anuales (junto a Oaxaca y Campeche).
Este patrón no es aislado: en periodos previos de 2025, Quintana Roo registró caídas anuales extremas (hasta -49.1% en algunos reportes mensuales) y contribuyó significativamente a las bajas nacionales en meses como julio (-8.5% mensual). La serie histórica del IMAIEF muestra que, tras picos en 2023-2024 ligados a la construcción, el índice base 2018 ha tendido a estabilizarse o descender en 2025, reflejando el fin del boom inversor público.
Factores clave detrás del ciclo
Dependencia de la construcción pública: El Tren Maya representó una inyección masiva de recursos federales (más de 500 mil millones de pesos en total para el proyecto nacional), concentrada en el sureste. Quintana Roo capturó una porción significativa por su tramo turístico premium. Al finalizar la fase intensiva, la actividad en minería (aunque menor), manufacturas de apoyo y construcción se contrajo sin un reemplazo equivalente inmediato.
Transición hacia servicios y turismo: La economía de Quintana Roo es predominantemente terciaria (turismo representa ~80-85% del PIB estatal). El Tren Maya busca potenciar el turismo sostenible, con proyecciones de hasta 4 millones de pasajeros anuales hacia 2030, pero su impacto industrial directo es limitado una vez operativa. El nearshoring —que impulsa manufactura exportadora en el norte y Bajío— ha tenido poca penetración en Quintana Roo, debido a su orientación costera-turística, lejanía de corredores logísticos norteamericanos y enfoque en servicios.
Efectos indirectos y desafíos: Aunque el tren de carga (en avance en 2025-2026, con terminales multimodales en Cancún y Progreso) promete integrar logística y reducir costos de distribución (incluyendo gasolina), su implementación plena está en etapas iniciales. Reportes indican que el turismo no ha alcanzado las expectativas iniciales (solo ~5% de la demanda proyectada en algunos análisis), limitando derrama económica adicional.
En resumen, Quintana Roo ejemplifica el ciclo de auge y desaceleración post-megaobra en estados dependientes de inversión pública concentrada: el impulso constructivo elevó temporalmente la actividad industrial, pero su conclusión ha llevado a una corrección fuerte hacia niveles más bajos, sin que el nearshoring o la operación del Tren Maya hayan compensado plenamente en el corto plazo (datos hasta septiembre 2025). Hacia 2026, la expansión de carga y posibles polos logísticos podrían mitigar esta tendencia, pero por ahora el estado transita hacia una economía más orientada a servicios, con la industria mostrando mayor vulnerabilidad. Fuentes principales: INEGI (IMAIEF, boletines 2025-2026), reportes oficiales del Tren Maya y análisis sectoriales.


