Cozumel.— El malecón de Cozumel, el paseo más transitado y fotografiado de la isla, será remodelado con una inversión de 136 millones de pesos. La obra abarcará 1.5 kilómetros y ya está generando polémica entre vecinos y comerciantes.
El proyecto, cuyo diseño tiene un avance del 90 por ciento, fue presentado como una intervención consensuada. Sin embargo, entre la población crece la idea contraria: que las decisiones de fondo se tomaron en reuniones de cúpula y que a la ciudadanía se le está mostrando un plan prácticamente cerrado.
De acuerdo con lo informado, los trabajos arrancarán en octubre y se dividirán en tres frentes: norte, centro y sur. La promesa oficial es concluir en diez meses, aunque los mismos responsables aceptan que el plazo podría estirarse dos meses más. En los hechos, Cozumel deberá soportar casi un año de obras sobre su principal avenida costera.
Las afectaciones serán inevitables para comerciantes, restauranteros, taxistas y automovilistas que usan el malecón a diario.
¿Qué incluye? El retiro del concreto estampado actual para colocar loseta prefabricada, nuevas guarniciones, iluminación escénica, mobiliario decorativo, la rehabilitación del parque frente al muelle fiscal, instalación de juegos infantiles y trabajos en el asta bandera. Se descartó cerrar un carril a la circulación: se mantendrá el ancho de las vialidades y se habilitarán bahías para ascenso y descenso de pasajeros y para taxis.
Dos puntos han causado mayor ruido. El primero, que los locatarios deberán pagar de su bolsa parte de las conexiones subterráneas y de la iluminación de sus fachadas. El segundo, que el asta bandera monumental de 70 metros quedó descartada; se conservará la estructura actual, solo se mecanizará.
La obra aún no tiene empresa asignada. Falta la licitación.
Desde el discurso oficial se habla de una obra emblemática para devolverle brillo a Cozumel. Desde la calle, la pregunta es otra: si era prioritario destinar 136 millones a cambiar el piso y las luces del malecón, y quién definió que ese es el malecón que quieren los cozumeleños.
La licitación dirá quién construye. Los próximos doce meses dirán si el presupuesto alcanza sin sobrecostos y si el resultado es el malecón que imaginó la gente o el que se dibujó en una mesa a puerta cerrada.







