Cancún.— Semarnat se comprometió, ante unos 350 participantes de 45 países y territorios reunidos en la cuarta Conferencia UE–Caribe Global Gateway, a capturar el sargazo en el agua, antes de que toque la arena de Quintana Roo.
El operativo es de la Semar y se paga con más de 2 mil millones de pesos. No es una cacería en el Atlántico abierto. Las barreras —50 kilómetros en la primera etapa— se instalan frente a Cancún, Puerto Morelos, Playa del Carmen, Tulum y Mahahual, para frenar y desviar el alga hacia aguas someras. Hoy ya hay unos 13 kilómetros de esas barreras en el mismo tramo, ancladas a cientos de metros de la playa.
Los buques salen de un muelle nuevo en Puerto Juárez: 11 sargaceros costeros y un oceánico, el ARM Natans, más el Sargassum en alistamiento y, en el paquete de compra, dos oceánicos, seis semioceánicos y seis remolcadores.
El Instituto Oceanográfico del Golfo y Mar Caribe les manda la posición de las manchas por satélite; los boletines navales las ubican a decenas de kilómetros del litoral, a veces a 30, 90 o 100.
Una primera etapa de 768 millones de pesos subiría la captura en aguas abiertas de unos cientos de toneladas diarias a cerca de 1.870. Con el presupuesto completo la meta es de unas 3.000 toneladas al día. El objetivo es entregar biomasa viva al polo de Puerto Morelos, dimensionado para hasta 4.000 toneladas diarias, y no alga podrida que suelta sulfuro de hidrógeno y metano.
El marco jurídico ya cambió. Desde agosto de 2025 la Carta Nacional Pesquera clasifica el sargazo pelágico como recurso pesquero, con un potencial estimado de hasta 945 mil toneladas anuales de sargazo seco. En paralelo se alista una pesquería de cooperativas de Xcalak a Puerto Morelos, en más de 1.500 kilómetros cuadrados de mar territorial, con hasta 840 lanchas.
México, República Dominicana y Granada mantienen el compromiso de recolectar y procesar al menos 660 mil toneladas entre 2026 y 2027: 500 mil, 150 mil y 10 mil.
Semarnat advirtió que el mercado no arranca sin pronósticos satelitales unificados, límites comunes de arsénico y metales pesados, logística y garantías para la banca.
En Quintana Roo ya se han retirado más de 123 mil toneladas en 2026, por encima de las cerca de 93 mil de todo 2025. En mayo la biomasa flotante en la región llegó a entre 35 y 45 millones de toneladas húmedas.



