domingo, 2 de octubre de 2011

Etnia Maya de Quintana Roo: su dispersión en el norte del estado, su inequidad y el reto de su superación


En un estado en que la competencia por la superación personal y laboral va dejando a la cola a la etnia maya, lograr su equidad es todo un reto. El plan Quintana Roo 2011-2016 prende los focos rojos: la inequidad con los pueblos indígenas se refleja en una disminución del 15 por ciento en el Índice de Desarrollo Humano respecto de la población no indígena, lo que llama a la reflexión y acción sobre este filo del desarrollo social.

Por: Esmaragdo Camaz

No son pocos los “mayitas” que pululan en las calles de Cancún. Este apelativo a la etnia Maya, a todas luces despectivo, es producto de la lucha entre los “nuevos” quintanarroenses llegados de todas partes de México y del mundo, y que cada año se integran a la actividad productiva, así como de aquellos -los nativos-, que justificadamente reclaman lo que es suyo: su tierra.
Y es que la población indígena en Quintana Roo, básicamente Maya, es mucho más abundante que los boleros, sirvientas del servicio doméstico, vendedores de golosinas, meseros, garroteros y muchos que en la industria de la hotelería y del turismo, se han abierto paso en un difícil medio en el que no obstante sus valiosos conocimientos, como el hecho de ser en la mayoría de los casos trilingües, siguen estando relegados en muchas áreas del desarrollo productivo.

Para darnos una idea de la importancia y abundante de la comunidad indígena-maya en Quintana Roo, basta echar un vistazo a los números duros.
El Plan Quintana Roo 2011-2016 del gobierno de Quintana Roo, expone que el 16.2 por ciento de la población de Quintana Roo es indígena, que equivale a 198 mil 587 personas mayores de 3 años, de las cuales resalta que el 64 por ciento están distribuidos en 593 comunidades menores a los 2 mil 500 habitantes y el 31 por ciento en la ciudad de Cancún.
Pocos hubieran pensado que los habitantes mayas de Cancún suman unos 61 mil 561, y sin bien estas cifras se refieren a los indígenas en general, lo cierto es que la gran mayoría de ellos son de la etnia maya.
Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos, ambos municipios enclavados en el centro del estado, son el corazón del mundo Maya y es ahí donde habitan la mayoría de los mayas de Quintana Roo, aunque algunos también están distribuidos en el municipio de Lázaro Cárdenas.
El 10 por ciento de la población indígena no tiene ninguna instrucción primaria. El 13 por ciento de las viviendas indígenas tienen piso de tierra, el 90.1 dispone de agua entubada y el 94 por ciento tiene energía eléctrica, dice este plan del Gobierno de Quintana Roo.

No obstante, en las comunidades mayas de Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos, donde la actividad productiva es en ocasiones escasa y los empleos son pocos, coincidentemente con la temporada baja del sector turístico del norte del estado, cumplir al 100 por ciento con los servicios y el desarrollo es todo un reto.
La economía indígena se ha diversificado. La agricultura entre los pueblos indígenas está estrechamente ligada a su modo de vida donde la multiactividad y el policultivo son prácticas productivas que se relacionan con su cultura y tradiciones.
Los trabajadores indígenas se han incorporado en sectores que demandan mano de obra poco calificada y que ofrecen poca seguridad laboral.

No obstante, la inequidad con los pueblos indígenas se refleja en una disminución del 15 por ciento en el Índice de Desarrollo Humano respecto de la población no indígena, reconoce el propio gobierno de Quintana Roo en su plan de desarrollo.
Según este plan, propone que ofrezca una solución de fondo a las carencias, que sea cercano con los más vulnerables. Que Construya una alianza social permanente que sume la fuerza y voluntad de todos con un solo propósito de combatir la marginación y la desigualdad con una sola visión de superar todo rasgo de pobreza rural y urbana.
En este contexto, es imperante decir que el patrimonio cultural y la sabiduría indígena están en riesgo por su reducido número de hablantes, dispersión geográfica, abandono entre los más jóvenes y en el predominio de hablantes adultos.

En concreto, establecer las condiciones que lleven a la comunidad indígena de Quintana Roo es un estado de desarrollo y equidad respecto a los demás grupos sociales radicados principalmente en el norte del estado, es además de un deseo, un reto de gran envergadura que tendrán que asumir todos los sectores concatenados para obtener los resultados deseados en beneficio del valioso legado del mundo Maya: la etnia de Quintana Roo.

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