miércoles, 16 de noviembre de 2016

Enfermedades cancerígenas en comunidades de Bacalar serían causadas por transgénicos


Chetumal.- La presencia de cultivos de soya transgénica podría ser la causante de enfermedades cancerígenas en pobladores de los ejidos de Salamanca, el Bajío y Blanca Flor del municipio de Bacalar en donde se ha confirmado la utilización de semillas modificadas mediante técnicas de ingeniería genética, para las cuales se aplican agroquímicos potentes.


Se estima que actualmente cerca del 10 por ciento de la producción de miel de abeja en la zona sur también está siendo contaminadas con polen de los cultivos de soya transgénica y lo más grave es que se está distribuye y consumiendo en toda la geografía estatal.

Cáncer de mama, malformaciones en recién nacidos, desnutrición, trastornos digestivos, deterioro del sistema inmune, disfunción tiroidea, deterioro cognitivo, trastornos reproductivos e infertilidad y enfermedades cardiacas, son algunos de los padecimientos relacionados por el consumo de elementos transgénicos.

Ante esta situación, Roger Villanueva Gutiérrez, encargado del área de investigación de abejas, apicultura y meliponicultura del centro de la Frontera Sur (ECOSUR), advirtió que es necesario hacer un estudio a fondo sobre la presencia de cultivos con semillas genética modificadas, así como también buscar la regulación en Quintana Roo ante los efectos negativos.

“Se ha demostrado por varios investigadores que sí perjudica la salud humana, el doctor Carrasco encontró malformaciones en los recién nacidos, cáncer de mama en las mujeres y en porcentajes bastantes elevados. En los alrededores de los campos de cultivo está el alto riesgo de que las mieles estén contaminadas con polen de soya transgénica y la miel que se vende y consume localmente no está siendo analizada y se está consumiendo con elementos transgénicos, aquí no hay esa regulación y se vende localmente, la gente lo compra y consume”.

Los consumidores de productos de soya no fermentados y procesados ​​como la leche de, quesos, carnes, helado y demás, también pueden tener consecuencias en su salud al ser alimentos no saludables. Además estos cultivos generan altos niveles de contaminación al utilizar productos químicos.

“Se aplica el glifosato que es una herbicida muy potente y es generalista, mata una gran cantidad de hierbas y todo lo que existe alrededor de las plantas de soya excepto la soya y contamina el aire, suelo y agua y por otro lado tenemos también el impacto a la selva como es un monocultivo se aplican herbicidas y pesticidas bastantes fuertes”.

Incluso reconoció que los apicultores de Bacalar están siendo afectados drásticamente ya que una gran parte de su producción que se comercializaba en Alemania y países europeos está siendo rechazada por estar contaminada con sustancias transgénicas.

“Las mieles que están contaminadas con polen de soya transgénica no son aceptadas esa es la realidad y la que son exportadas a Alemania son analizadas previamente, los apicultores envían muestras y si ven que tienen elementos transgénicos las rechaza y les piden que ya no envíen su cargamento”.

Para realizar este nuevo estudio el Ecosur necesita gestionar recursos ya que cada reactivo cuesta 5 mil pesos para detectar más cultivos con semillas genéticamente alterados. El investigador afirmó que el último estudio reveló que había más de 800 hectáreas de cultivos de soya transgénica.

La próxima semana apicultores e investigadores comprometidos con la protección de los recursos naturales se reunirán en el municipio de Bacalar para buscar estrategias para evitar riesgos a la salud y contaminación.


Villanueva González recordó que el gobierno federal a través de la Sagarpa autorizó la siembra de soya transgénica desde hace casi dos años y en Quintana Roo se cultiva en las comunidades de Blanca Flor, Salamanca y el Bajío municipio de Bacalar.

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