jueves, 5 de enero de 2017

¿A quién le interesa la violencia?


Por: Carlos Barrachina Lisón

El día de ayer me la pasé encerrado preparando una materia en mi oficina. La verdad no fue hasta muy tarde que me enteré de lo que estaba pasando en el Estado de México. Como a las cuatro de la tarde llamé por teléfono a un señor que una de estas semanas -espero-, acabará de reparar la televisión que le dejé encargada. Me dijo que iba a cerrar su puesto en el mercado porque en Naucalpan estaban saqueando tiendas por todos los lados. Estaba algo alterado.. sea quien sea el que tuvo interés en generar pánico... lo logró en sectores amplios de la sociedad. Todavía me reclamó: ¿no se ha enterado maestro? La verdad es que no... ayer estaba releyendo la historia europea de la posguerra.

Pasado un rato, me fui a visitar al papá de un amigo querido que se encuentra en el Hospital. Esperaba algo de tráfico, y me lancé por el segundo piso del periférico...mi sorpresa es que muy pocos carros circulaban. Ya en el hospital, al rato llegó un amigo, encargado de varios centros comerciales, y nos explicó la experiencia de su día. En uno de los centros comerciales que atiende vieron a 10 personas vestidas de negro, como esperando apoyo. Avisaron a la policía municipal, y ésta señaló que habían recibido órdenes de no intervenir. Al rato entraron en el centro comercial...rompieron todos los cristales de la entrada, y fueron golpeando cristaleras de negocios, sin llevarse nada, ni robar mercancía. La conclusión de mi amigo es que venían con la instrucción de generar pánico.

¿Qué tan difícil es organizar a unas 300 personas en grupos de diez y mandarlos a generar desmadre? La verdad es muy sencillo, sobretodo si las autoridades tienen instrucciones de no intervenir. Por eso cuando en Quintana Roo, algunos señalan que hay intereses perversos organizados para desestabilizar el gobierno de CJ, da un poco de pena ajena; porque contratar un grupo de "choque", o juntar 200 personas en una marcha organizada es muy sencillo (aunque también obvio). Lo que no es tan sencillo, y muestra un estado de ánimo que las autoridades deben interiorizar fueron las movilizaciones de ciudadanos que se dieron en Quintana Roo durante la campaña electoral (especialmente en el Sur del Estado). No lo es porqué esas expresiones sí fueron espontáneas y mostraban el deseo de cambio real, que expresaba la ciudadanía.

En el mes de junio hay elecciones en el Estado de México. Es difícil de exagerar la importancia de esta contienda en el actual contexto político. El país está alterado y nervioso. La devaluación de la moneda, el incremento en el precio de los combustibles, un gobierno federal que no es capaz de acertar una al derecho.. y por si fuera poco la incertidumbre de un posible enemigo de México gobernando los Estados Unidos, hacen que la gente tenga miedo. Muchos sin trabajo, o con salarios de subsistencia. Es normal el escándalo que genera conocer el tren de vida de los representantes políticos. En México se respira mucha tensión.

Entonces, en este contexto ¿a quién le interesa generar violencia y pánico de forma artificial? Hoy muchos comentaristas políticos señalan que es el propio gobierno el que impulsó estas acciones. ¿De verdad son tan poco sensibles? Nada me sorprende, después de la experiencia de este sexenio, que nos fue recordada ayer con saña en la intervención del Presidente (sobre el incremento de los combustibles), y las palabras del nuevo Canciller (que todavía sigue aprendiendo). 


En mi opinión la sociedad civil, que cada día se encabrona más, debe esforzarse más en construir ciudadanía. Hay que dejar de pensar en la posibilidad de hacer carrera política, y reforzar la dinámica y el debate ciudadano. No veo otro camino viable. Esta clase política, con sus honrosas excepciones, cada día supera más sus niveles de incompetencia. Se requiere de una sociedad civil organizada, que rompa con la tradición de perseguir intereses personales.

* Carlos Barrachina es catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad Anáhuac en la Ciudad de México. También es columnista y analista político. Colabora en diversos medios de comunicación. Fue catedrático y secretario de Investigación y Posgrado de la División de Ciencias Políticas de la Universidad de Quintana Roo, amplio conocedor del quehacer público del estado.

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