lunes, 3 de abril de 2017

Guaruras mozos: Congreso-QR desvía agentes de seguridad para cuidar casas de funcionarios


Chetumal.- Los empleados de vigilancia del Congreso del Estado son desviados de sus funciones para cuidar las casas de los funcionarios de esa institución, como el caso del domicilio de la directora administrativa, Lilia Mendoza Villanueva. Esto se supo a partir de una ascendente rebelión de trabajadores del poder Legislativo que desde el anonimato reclaman horas extras, trato inhumano y maltrato laboral, señalando al presidente de la Gran Comisión, Eduardo Martínez Arcila, como el responsable de estos excesos.  

El presidente de la Gran Comisión de Diputados de la Decimoquinta Legislatura, Eduardo Martínez Arcila, se ha convertido en el solapador de las irregularidades e injusticias que se presentan en Congreso del Estado al aplicar oídos sordos y ojos ciegos a los abusos que viven los empleados. 
  

Son más de 30 vigilantes que son humillados y explotados laboralmente, al ser obligados a trabajar hasta por 16 horas durante los días de sesión, de comisiones y eventos, tiempo en el que tiene que soportar insultos y malos tratos de sus jefes inmediatos, Jorge Masa y Francisco Portillo, quienes presuntamente estuvieron involucrados en el robo de documentos oficiales de un bodega del Poder Legislativo en meses anteriores. Los sábados y domingos también trabajan 8 horas sin derecho a permisos para salidas o para faltar. 
  
“Trabajamos horas extras pero no nos las pagan y además estamos bajo presión, si pedimos horas para ir a la tienda o a comer te dicen que no, que debemos estar en nuestro lugar, el trato es pésimo, humillante, todos trabajamos bajo presión, te ordenan a mentadas de madres y enfrente de todos, son prepotentes, a varios nos han mentado la madre, que somos imbéciles y que somos inútiles, cuando preguntamos por qué nos tratan así dicen que son órdenes del jefe”. 
  

Cansados de estos abusos, decidieron denunciar aunque de manera anónima puesto que quienes han externado alguna inconformidad han recibido represalias, desde descuentos en sus nóminas hasta la falta de pago de cuatrimestres, tal y como ha venido presentándose en los últimos meses. 
  
Afirman que en diciembre pasado varias trabajadores fueron asignados a cuidar una propiedad particular, exactamente la casa de la directora administrativa, Lilia Mendoza Villanueva, esto a pesar de descuidar la vigilancia en los edificios oficiales, incurriendo en el desvío de recursos públicos sin que se haya aplicado la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos. 
  

“Jorge Masa ordenaba a los vigilantes que cuidaran la casa de la administradora día y noche y descuidaban su centro de trabajo, ya sea el Congreso o cualquiera de las otras oficinas”. 
  
Por la desaparición de documentos comprometedores, asignar a trabajadores a cuidar propiedades de sus altos jefes y otras irregularidades y abusos, Francisco Portillo y Jorge Masa, fueron premiados con dos nombramientos en menos de cuatro meses, y hoy fungen como subdirector de seguridad y vigilancia y jefe de seguridad respectivamente, puesto que también en la pasada legislatura fueron quienes obligaron a los empleados a entregar una relación de 20 personas para que voten por el PRI en las elecciones pasadas, lo cual provocó a quienes se negaron, tener represalias económicas y actas administrativas. 
  

Todos estos abusos son de conociendo del Oficial Mayor, Gustavo García Utrera, de la administradora, Lilia Mendoza Villanueva, y hasta del presidente de la Gran Comisión, Eduardo Martínez Arcila, quienes por sus intereses personales no han mejorado las condiciones laborales de los trabajadores del H. Congreso del Estado. 
  
“Nos quieren tratar como militares, sólo son pocos los consentidos que reciben completo su pago, cuando trabajamos de más no nos devuelven los días, no tenemos compensación ni nada, mi contrato dice que debo trabajar 8 horas pero no se respetan, los supervisores hacen trabajo de los guardias los sábados, domingos y días festivos, ellos tiene que hacerla de veladores”. 
  
De igual forma externaron que sus periodos vacacionales tampoco son respetados, ya que son llamados antes de concluir sus días de descansos por “órdenes del jefe”. 
  
Hasta el momento esta legislatura tampoco les ha entregado uniformes y equipo para poder desempeñar su trabajo adecuadamente.

Finalmente manifestaron que antes de cada reunión para conocer las condiciones generales de trabajo, son amenazados a través de mensajes de texto, en donde se les advierte que si solicitan algo o expresan alguna inconformidad, recibirán algún tipo de represalia.

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