domingo, 1 de diciembre de 2019

PRI-QR se mueve: ¿Tiene posibilidades?


Expediente
Por: Esmaragdo Camaz

El PRI se movilizó este fin de semana en Quintana Roo. El letargo termina justo un año después del vendaval de Morena. Hoy el escenario es otro. 

Para hablar de las posibilidades del PRI en Quintana Roo, primero es necesario ir al detalle de los hechos que han marcado a Morena éstos últimos meses.

Andrés Manuel López Obrador y su partido van perdiendo simpatías de forma constante, gradual. Hoy esa dupla raya un promedio poco arriba del 50 por ciento de aceptación popular, contra más del 70 por ciento que tuvo un año atrás. 

En Quintana Roo los alcaldes de Morena no han dado los resultados que se suponían debían alcanzar. Y uno de ellos, Othoniel Segovia -de OPB-, se ha convertido en un lastre para Morena. 

En cuanto al Congreso morenista de Quintana Roo, su líder, el ex priista-hoy morenista, Edgar Gasca Arceo, ya expresó públicamente que la XVI Legislatura es plural y para demostrarlo se hace acompañar de tres diputadas pluripartidistas: Cristina Torres del PAN, Iris Mora del PRD y Euterpe Gutiérrez de Morena. Gasca Arceo se ha posicionado del lado de los moderados y en este primer año ha mostrado un desempeño conciliador y de colaboración con el ejecutivo estatal. 

Aunque Morena y sus aliados PVEM y PT son mayoría en el Congreso de Quintana Roo, en los hechos la XVI Legislatura está dominada por un grupo plural del que están excluidos morenistas radicales. Una de ellas es Reyna Durán, quien pretendió quitar a la mala la presidencia de la JUGOCOPO a su propio compañero de partido, Edgar Gasca Arceo. Esto generó un álgido conflicto entre integrantes de Morena que los exhibió ante el público como un grupo conflictivo, sin ideales, sin rumbo.

Todos estos hechos protagonizados por los morenistas han obrado en contra de su propio partido. Pero quizá lo más lapidario son las promesas no cumplidas de Andrés Manuel López Obrador. El presidente morenista ha quedado muy mal con los quintanarroenses. 

No les cumplió a los chetumaleños. Les prometió una franja fronteriza con un IVA reducido al 8 por ciento y con una cuota inferior de ISR. También les prometió instalar en Chetumal la SECTUR, pero tampoco cumplió. Es difícil creer que en el sur del estado haya ánimos entre la gente para votar en el futuro mediato por los candidatos de Morena. 

Y en el norte la cosa no es muy diferente. AMLO prometió transformar las colonias populares de Playa del Carmen. Pero no cumplió. En el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) no hay nada de infraestructura para Quintana Roo. Nada. Y en Cancún, donde la inseguridad campea, López Obrador desmanteló la Policía Militar que recién había instalado Enrique Peña Nieto con 3 mil 500 efectivos y sus respectivas familias en la “Ciudad Militar” de Isla Mujeres Continental. AMLO se llevó a miles de esos militares para meterlos a la Guardia Nacional. También se llevó a un grueso contingente de Policías Federales que servían en el Norte de Quintana Roo. Todo para que al final muchos de esos elementos se nieguen hasta hoy en ser ingresados al grupo policial creado por el presidente. López Obrador le quitó a Cancún miles de efectivos y se los llevó a Chiapas para servir a Donald Trump como capturadores de inmigrantes ilegales. 

Pero hay dos temas más que tienen que ver con el Turismo en los que López Obrador también ha actuado en contra de los quintanarroenses. El primero de ellos es la clausura de la promoción del Turismo. Y el segundo es el Sargazo. En éste último asunto AMLO pidió a la Secretaría de Marina fabricar las barcazas sargaceras para recoger la alga, pero son los ayuntamientos costeros de Quintana Roo los que tienen que pagar a SEMAR por este servicio. ¿Cuál es la ayuda o la participación de la 4T?

Hay otro tema que no es menor y que también se ha convertido en un lastre para el propio morenismo quintanarroense: Los legisladores federales de Morena. 

Empezando por la senadora Marybel Villegas. A ella la señalan como la responsable de la campaña contra Quintana Roo en el tema del sargazo. Cuando la senadora panista Mayuli Martínez Simón alertó en la tribuna del Senado el grave problema de la alga marina, la senadora Villegas pidió al gobierno federal no dotar de recursos al gobierno estatal para combatir la macroplanta porque había corrupción, aunque nunca mostró pruebas. El resultado fue que AMLO negó a Quintana Roo cualquier tipo de recurso para enfrentar la contingencia. Marybel Villegas se ha exhibido con una pobreza dialéctica en el Senado y en medios nacionales que han generado risa y molestia entre los quintanarroenses. Una abierta campaña anticipada para la gubernatura la tiene distraída de su trabajo y como parte de esa estrategia mantiene un abierto conflicto de golpeteo contra el gobierno estatal. 

Otro caso es el “Diputado Huachicol”. El diputado federal Luis Alegre logró fama por una desafortunada confusión entre “Huichol” y “Huachicol” mas no por su desempeño como legislador. En Quintana Roo se le identifica por su pasividad para aceptar la desaparición del Consejo de Promoción Turística de México y la cancelación de la promoción del Turismo. Luis Alegre es el presidente de la Comisión de Turismo de la Cámara de Diputados. Ni lo parece. Este diputado, quien también busca la gubernatura del estado, emprendió este año una abierta campaña electoral en la Zona Maya. La llamó la “Caravana Maya” y tradujo al Maya la Constitución de Quintana Roo. Y apenas la semana pasada lo invistieron como “Doctor Honoris Causa” por una agrupación que se dice de calidad, ésto durante su primer informe de labores. Pero en materia legislativa no hay nada que represente un beneficio tangible para sus representados.

Patricia Palma Olvera, Ana Patricia Peralta de la Peña, Mildred Ávila Vera y Jesús Pool Moo -éstos dos últimos distinguidos priistas del pasado-, conforman el resto de los diputados federales morenistas de Quintana Roo. José Luis Pech -también distinguido priista del pasado-, es de Morena y completa la tripleta de senadores. 

En Quintana Roo como en el resto del país no fue posible renovar las dirigencias de Morena. Se pelearon entre ellos. En algunos casos incluso a balazos. En Bacalar la asamblea morenista fue reventada por los propios morenos, por los policías municipales del alcalde de OPB, Othoniel Segovia, a quien acusan de ensuciar el proceso. En las otras dos asambleas de Quintana Roo, una en Cancún y la otra en Playa del Carmen, también fueron suspendidas las asambleas, por acarreo, por múltiples irregularidades, así como por empujones y sombrerazos. Bueno, es el estilo violento que distingue a Morena y así es como lo percibe la gente.

Las ocurrencias mañaneras de López Obrador también desgastan a Morena. AMLO es cada vez menos chistoso y simpático para millones de mexicanos que se sienten agraviados. A López Obrador le está pasando lo mismo que a Vicente Fox. Al principio el panista era la diversión de chicos y grandes con su ¡Hoy, hoy!, las “Tepocatas”, las “Víboras Prietas” y las “Cucharadas bien Copeteadas”. Pero cuando los mexicanos se dieron cuenta que el presidente era un bocón y que no cumplía sus promesas de un país mejor, entonces sus chistoretes terminaron hundiéndolo. AMLO ya está en ese mismo proceso. El presidente ya no causa gracia con “Los Machuchones”, “Lo que diga mi dedito”, “Fuchi”, “Guácala”, “Los voy a acusar con sus mamás” y el “Abrazos, no balazos”, éste último incluso ya le acarreó serios problemas con su homólogo norteamericano Donald Trump, quien ya dejó entrever posibles incursiones militares en México para combatir al narcotráfico que AMLO se resiste enfrentar. Ya es de todos conocida la intención del presidente de Estados Unidos de otorgar a los narcotraficantes mexicanos la denominación de terroristas con todas las consecuencias que ello conlleva para México. Éste último un tema en pleno desarrollo.

Ante este claro escenario adverso para Morena, López Obrador espera recuperar terreno con una evidente compra de votos a través de 8 millones de tarjetas del “Bienestar” que -se supone- empezarán a circular a partir del próximo año. Y debe ser porque incluso algunas cadenas comerciales ya incluyen en sus anuncios la leyenda “Aceptamos la tarjeta del Bienestar”. Esto último demuestra que dicha tarjeta es un placebo y no un instrumento de beneficio social como sería la dotación de medicinas, el mejoramiento de las instituciones de ayuda social y las instancias infantiles, todos éstos beneficios que el presidente morenista canceló en perjuicio de millones de familias. 

Según los cálculos de los morenistas, cada “Tarjeta del Bienestar” debe producir unos 3 votos, o sea, unos 24 millones de sufragios. En números cerrados serían más o menos los que AMLO obtuvo hace un año con ayuda de sus aliados PVEM y PT. Está claro entonces que López Obrador y su movimiento político trabajan exclusivamente para mantener y satisfacer a su rebaño que está conformado por los más pobres del país. Los candidatos de Morena le apuestan a esa aritmética.

Pero las cuentas del morenismo pueden resultar frágiles. No es cierto que la mayoría de los mexicanos votaron por López Obrador-Morena como la propaganda oficial nos quiere hacer creer. Un vistazo a las cifras del INE lo demuestran. En realidad la mayoría de los mexicanos no votaron por AMLO. Entre los que se abstuvieron de sufragar y aquellos que votaron por otros partidos, hay un global de 58 millones de mexicanos con credencial de elector que no votaron por López Obrador.

En este universo de 58 millones de mexicanos están las clases más pujantes y productivas del país. Clasemedieros, Profesionistas de alto desempeño, obreros calificados, comerciantes, emprendedores, académicos, intelectuales, empresarios y en general una pléyade de mexicanos que son a final de cuentas los que sostienen la planta productiva del país.

En conclusión, son muchos más los mexicanos que no quieren el movimiento AMLOMORENISTA que aquellos que aún están dispuestos a votar una vez más por él. Y eso está claro con el caso de muchos personajes famosos que en las redes sociales han manifestado su arrepentimiento por haber votado por AMLO/Morena.

En ese amplio universo están las posibilidades del PRI. En Quintana Roo el priismo mantiene presencia en dos municipios. Isla Mujeres y Cozumel. En el segundo está un serio candidato a la gubernatura. El alcalde Pedro Joaquín Dolbouis. El PRI sigue siendo el partido más organizado de todos los que hay en México. Su estructura está aletargada, pero puede despertar. No es posible olvidar que las instituciones de México se formaron y se fortalecieron con los gobiernos del PRI. También es el partido que abrió la democracia y de la cual disfrutan todavía hoy sus militantes del pasado como el propio López Obrador, pues no es menor recordar que el hoy presidente de México dirigió al PRI en su natal Tabasco años atrás.

Si los priistas logran unirse, reagruparse y no disputar entre ellos, entonces las posibilidades de regresar al poder son muy amplias. Puede suceder con AMLO lo mismo que sucedió en el pasado reciente con el panismo gobernante. Cuando Vicente Fox ganó en el 2000, todos daban por muerto al PRI. Doce años después regresó al poder con más fuerza. A diferencia de Fox, el desgaste de López Obrador es más acelerado, más profundo y ésto le crear mejores condiciones al PRI opositor de hoy.

Hoy el PRI se movió y en su seno se habló de regresar a la unidad para recuperar Quintana Roo. Candelaria Ayuso Achach y José Alberto Alonso Ovando se inscribieron como aspirantes a la presidencia y secretaría general del PRI para el período 2019-2023. La primera es muy cercana a Alejandro “Alito” Cárdenas, y el segundo ha servido en los gobierno del PRI del pasado reciente.

Candelaria Ayuso Achach hizo un llamado a la unidad del PRI en estos términos:

“Convoco, a partir de la unidad a construir el mejor partido de todo los tiempos, porque con unidad tendremos mejores resultados y propuestas para hacer crecer la militancia y recobrar los espacios perdidos. El PRI es el partido con los mejores valores democráticos”.

Candelaria Ayuso Achach, “Candy”, como se le conoce en el medio de la política, es hija de la ex presidente municipal de Benito Juárez, Magaly Achach. Una lideresa de colonos del pasado que aún mantiene presencia en esos sectores. 

Por su parte José Alberto Alonso Ovando, también llamó a la unidad y mencionó algo que hoy toma más fuerza entre quienes se sienten decepcionados con el morenismo.

“Considero que el PRI tiene oportunidad de resurgir porque los que saben hacer política en Quintana Roo son los priístas por eso nos buscan, por eso nos buscan liderar”.

Si la pregunta inicial es, ¿El PRI tiene posibilidades?, la respuesta es un sí condicionado. El escenario es propicio para emprender el camino de retorno al poder. El PRI necesita estrategia, trabajo e inclusión. Tiene una ventaja a su favor. El priismo tiene una política moderada e incluyente en su ADN y eso le gusta a la gente. En el PRI siempre hubo cupo para todos y así debe mantenerse si quiere regresar a los triunfos del pasado. 


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