jueves, 30 de enero de 2020

“La riqueza es tener paz y tranquilidad”, dice a jóvenes cancunenses hijo de Pablo Escobar


Por: Román Martínez

Cancún.- Juan Pablo Escobar o Sebastián Marroquín, hijo del histórico narcotraficante más buscado, sanguinario y temido del mundo -el colombiano-, Pablo Emilio Escobar Gaviria, dio una conferencia en el gimnasio Kuchil Baxal a mil estudiantes de secundaria y nivel medio superior, para concientizarlos sobre el grave problema de las drogas y de los riesgos de meterse al narcotráfico.

Pablo Emilio Escobar Gaviria (1 diciembre 1949 - 2 diciembre 1993), por quien se ofrecieron 40 millones de dólares para capturarlo, ordenó matar a más de 10 mil personas, entre ellos a 100 pasajeros en un avión en el que iba a viajar el presidente, César Augusto Gaviria Trujillo. 

Pablo Escobar también incursionó en la política. Mató al ministro de justicia, Rodrigo Lara Bonilla, por lo que tuvo que huir a Panamá.

A la postre Pablo Escobar, como se le conoció en todo el mundo, terminó muerto de un balazo en la cabeza el 2 de diciembre de 1993, un día después de su cumpleaños 56. Su final llegó tras un intenso operativo del bloque de búsqueda, conformado por la Policía Nacional de Colombia y con el apoyo de la DEA.


Sebastián Marroquín narró pasajes de la historia de su padre con la intención de que los jóvenes vean un ejemplo de lo que no deben hacer. Dijo que su padre ha sido vanagloriado en series de televisión, pero no todo lo que se cuenta de él en esas series es cierto. El hijo del capo contó los inicios de su padre en la carrera delictiva.

Dijo que Pablo Escobar sí cumplió su deseo de tener antes de sus 30 años, su primer millón de dólares, suma que rebasó y amasó una cantidad incuantificable de dinero, pero sólo gozó un diez por ciento de su vida, porque siempre se tuvo que esconder y eso no le permitió disfrutar a sus hijos. 

“El día de mi comunión estuvo cinco minutos”, expresó.

Indicó que su padre, quien llegó a tener su propio barrio donde regaló cinco mil casas a gente pobre, fue hijo de un agricultor y administrador de fincas, y su madre una maestra rural. 

Sólo disfrutó del año 1980 a 1984, ya que de campesino, se transformó en un traficante de drogas que llegó a tener miles de millones de dólares, una hacienda de tres mil hectáreas con 27 lagos artificiales, tres zoológicos, mil 200 animales exóticos importados de diversos países, más de 10 casas, aeropuerto y helipuertos, una vajilla de oro de 24 kilates que sólo usaron dos veces, todo eso porque a los agricultores de Colombia los convirtió, a la fuerza, en productores de cocaína que se procesaba en laboratorios habilitados en la selva.

La cocaína se la vendía a los estadunidenses que iban por ella a Colombia. Después expandió su influencia y ganó más dinero llevándoselas en aviones, barcos y en lo que se pudiera, porque compró la voluntad de las autoridades de su país a todos los niveles, los hizo millonarios, pero a final de cuentas todo eso no le sirvió de nada porque su familia no podía salir de su país, no les vendían pasajes.


Sebastián Marroquín contó que tenía 16 años de edad cuando su padre fue muerto y juró vengarse. Los 5 segundos que duraron sus palabras de venganza en la radio y la televisión de Colombia le costaron 25 años de exilio. Por eso hay que pensar bien las palabras, le aconsejó a los jóvenes que asistieron a la conferencia.

Juan Pablo Escobar contó que tenía 15 guardaespaldas que eran sus amigos porque a sus compañeros de clases les prohibían hablarle. Se llegaron a ofrecer 4 millones de dólares por su cabeza. En una ocasión tuvo que esconderse con su papá una semana y no comieron nada pese a que habían millones de dólares en la habitación donde se encontraban, un momento en el que sintió lo que es tener hambre, pues no podían salir a la tienda a hacer compras, debido a que estaban permanentemente rodeados por la Policía.

En otra ocasión mientras vivían en lo alto de un edificio de departamentos, les explotaron 700 kilos de dinamita, explosión que formó un cráter del tamaño del gimnasio Kuchil Baxal. Afortunadamente su madre los sacó con vida de ese lugar, expresó.

A final de cuentas todo ese imperio y dinero terminó en manos del cartel de Medellín, a quien le entregaron todo a cambio de perdonar su vida, la de su madre y la de su hermana.

Por eso el mensaje es que los jóvenes eviten las drogas. Ahora de un kilo de cocaína sacan ocho, la venden con pedazos de vidrio, porque a los narcos no les importa la vida de los demás.

“Hay que conducirse por el camino del bien, respetando a nuestros semejantes y las leyes, la riqueza está dentro de uno, tener vida, tranquilidad y paz”, finalizó.

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