El Castillo
Tulum, México, 14 de Septiembre 2020.- La zona arqueológica de Tulum, una de las más conocidas de la cultura Maya, abierta al público tras la cuarentena por Covid. Miles de turistas pueden disfrutar otra vez de este ancestral recinto, donde también se atienden las medias sanitarias propias del protocolo anti virus.








Foto: Esmaragdo Camaz

domingo, 14 de junio de 2020

Regresan las misas: Modificaciones a la liturgia por COVID-19 obligan a curas y fieles a nuevas prácticas



Por: Esmaragdo Camaz

Cancún.- Imágenes de la misa de este domingo en Cristo Rey. Las iglesias ya están abiertas y este fin de semana regresan los primeros fieles. Hay algunos cambios durante la liturgia que los fieles deben tomar en cuenta y que son parte de las medidas de precaución por COVID-19 en este momento en que Cancún está en semáforo epidemiológico naranja. 

El padre oficia la misa con un cubre boca que sólo se lo quita en algunos momentos como cuando da el sermón, pero en la mayor parte de tiempo que pasa en el púlpito tiene el protector puesto.

Todos los fieles deben usar cubreboca. Se les pide que lleven gel antibacterial. No obstante, una voluntaria proporciona una porción del gel a los files al llegar a la iglesia.

La iglesia sólo puede dar cabida a los files en un 30 por ciento de su capacidad total, lo que hace que las misas luzcan semi vacías.

Los fieles deben guardar distancia unos de otros. En las bancas -que ahora tienen una separación mayor entre ellas-, sólo pueden sentarse tres personas, de tal forma que entre una y otra queda un espacio considerable.

Durante la liturgia -al momento en que el cura hace un llamado a la paz-, los fieles no pueden darse la mano, como suele suceder. Ahora sólo se pueden “abrazar” a la distancia. Unos a otros se miran y hace un ademán de abrazo. Esa es la nueva forma de darse la paz.

El padre se quita el cubreboca al iniciar la ceremonia de la hostia y el vino. Al terminar su turno se pone el cubreboca una vez más y baja del púlpito para dar la ostia a los fieles.

Se forma la fila como de costumbre, pero ahora dejando más distancia entre unos y otros. Una vez frente al cura, éste pide al fiel extender sus brazos y recibir en sus manos -ya no en la boca- la hostia.

Los fieles toman la hostia entre sus manos y se retiran. Algunos se la echan a la boca frente al padre, pero la mayoría regresa a su asiente con la hostia en las manos y ahí se la echan a la boca, o algunos lo hacen incluso camino a su asiento.

Las voluntarias pasan el canasto de las limosnas. Extienden el brazo lo más posible para mantener la mayor distancia posible con el fiel que aporta su cooperación.

Son las misas en tiempo de pandemia.

Las iglesias están ofreciendo misas en los horarios acostumbrados.






































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